De jornalero migrante a señor del fentanilo. La historia de Nemesio Oseguera Cervantes, alias el “Mencho”, es también la crónica de cómo el Cártel Jalisco Nueva Generación pasó, en poco más de dos décadas, de ser una escisión marginal a convertirse en una multinacional del crimen. Su muerte, el domingo 22 de febrero, no cerró el ciclo del cártel: dejó al descubierto una arquitectura criminal que sobrevive a los capos y opera con lógica empresarial a escala continental. Mientras México entraba en estado de shock, las investigaciones antidrogas confirmaban un dato incómodo para Sudamérica: la cocaína producida en el VRAEM y el Huallaga fue durante años combustible clave de las rutas del CJNG por el Pacífico. El Perú no fue territorio conquistado, sino engranaje funcional: proveedor, punto de partida y nudo logístico de una red que mezcló violencia, eficiencia y negocio.
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