Historiadora y politóloga formada en la Sorbona y doctora por King’s College London, Christabelle Roca-Rey se permite un giro hacia un territorio más libre con La cuchara perdida de Gabriel, su primer libro infantil ilustrado por Olivier Chien y publicado por Planeta este mes. La chispa fue doméstica y mínima: “A mi hijo se le perdió una cuchara en el colegio”, cuenta, y ese extravío abrió un juego narrativo sobre esos objetos insólitos que los niños vuelven tesoros invaluables. Roca-Rey buscaba moverse “hacia un espacio donde se pudiera jugar más con el tema de la imaginación, del juego y el humor”, sin perder el eje de su oficio, que radica en la relación entre imagen y texto. “La historia avanza por esos dos elementos”, dice, y ahí encuentra el puente entre su faceta académica y la literatura infantil. El relato construye complicidad con el lector, porque este ve todo lo que está sucediendo con la cuchara mientras el protagonista no celebra la pérdida. Y deja, en segundo plano, una conversación sobre el reencuentro. Como en su infancia, cuando se le perdió un peluche en el mar de Pucusana. Aquí, en cambio, la pregunta es otra: ¿hasta dónde puede viajar algo pequeño antes de encontrar su vuelta a casa?
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