Alejandro Susti se llevó la XXVIII edición del Concurso de Novela Corta Julio Ramón Ribeyro del BCRP con Denle de comer al olvido. El jurado resaltó su “detallada reconstrucción” y una “prosa pulcra y ágil”. En entrevista, Susti contó que su entrada a Salazar Bondy no nació como plan literario sino como archivo vivo, pues su esposa es hija del intelectual. “Él publicó más de 2000 artículos aunque vivió solamente 41 años”. Ese rescate previo derivó en ediciones, prólogos y lecturas hasta llegar a un punto de saturación creativa. “Ya estaba absolutamente inmerso en la obra y hasta en la mente”, admitió. La novela aparece como una licencia consciente. “No voy a escribir una biografía… Esto es una ficción”, explica. Esa decisión le permite arriesgar un mecanismo narrativo central. “Yo iba a ser Sebastián”, dice, y precisa el punto de partida. El relato alterna la Lima intelectual de los años 50 con el tramo europeo de 1956, cuando Salazar Bondy viaja y escribe desde las ciudades, recuerda Susti, al enumerar paradas por Escandinavia y España. La apuesta, sostiene, reordena su vida y la reactiva. “Es como si yo también lo resucitara”.
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