El ingreso a “Silencio abisal” plantea un cambio de ritmo. En la galería Limaq del Museo Metropolitano de Lima, la obra de Manuel Elguera Diez-Canseco está pensada como una experiencia de descenso en la que el color y la materia sustituyen el ruido del entorno urbano. “Es otro mundo”, dice el artista al referirse a las profundidades marinas que inspiran su trabajo, un espacio donde la luz se transforma y el silencio adquiere densidad. Buzo y pescador submarino, Elguera traslada al lienzo lo que observa bajo el agua: “Los colores del mar y su textura me llaman la atención”. Morados, verdes y azules aparecen en su trabajo, producto de una mirada prolongada y directa. “No tiene filtro”, aclara, subrayando una práctica que privilegia la experiencia antes que la corrección. La muestra reúne más de veinte obras realizadas en los últimos cinco años y evidencia un énfasis creciente en la textura. “No quiero que el cuadro sea plano”, explica. “Que puedas ver hacia adentro y que también se salga”. Aun así, Elguera no trabaja pensando en una lectura única. “Yo no pienso mucho en lo que la gente va a ver”, afirma. La obra se activa desde la percepción de cada visitante.
“Silencio abisal”: Manuel Elguera y una inmersión pictórica
En su nueva muestra, propone ver sus cuadros como inmersión sensorial en diálogo con la ciudad y el mar.
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