El petróleo arrancó la semana con tono débil. El WTI cayó más de 1,5% en las primeras operaciones del lunes y se mueve alrededor de US$56,40 por barril, una reacción que, lejos de reflejar pánico, sugiere que el mercado ya hizo sus cuentas.
La intervención de Estados Unidos en Venezuela fue recibida con una mezcla de cautela y optimismo por parte de los inversores. La lectura dominante es política antes que energética: la eventual salida de Nicolás Maduro abre la puerta a un realineamiento de Caracas hacia la órbita estadounidense, pero sin disrupciones inmediatas en los flujos físicos de crudo.
En el corto plazo, especialmente en materia de exportaciones, el escenario es de “business as usual”. Venezuela posee cerca del 17% de las reservas probadas de petróleo del mundo, pero ese dato geológico hace tiempo dejó de traducirse en poder real de mercado. Años de deterioro operativo han reducido severamente su capacidad de extracción y refinación.
LEER: El ruido geopolítico vuelve desde Venezuela
Hoy, la producción venezolana se estima por debajo del millón de barriles diarios, de los cuales aproximadamente la mitad se exporta. En términos globales, eso representa menos del 1% de la oferta mundial, un volumen claramente insuficiente para alterar el equilibrio del mercado por sí solo.
A este factor se suma un elemento clave: antes incluso del fin de semana, buena parte de los analistas ya proyectaba un exceso de oferta en el mercado petrolero para 2026. Bajo ese telón de fondo, la caída del precio no resulta sorpresiva. El mercado no está reaccionando a una interrupción, sino anticipando un escenario de mayor disponibilidad futura, en el que Venezuela podría volver gradualmente al juego, aunque sea de forma marginal.
En síntesis, el mensaje del crudo es claro: la geopolítica mueve titulares, pero los precios siguen mandados por la oferta y la demanda. Y hoy, ambas apuntan a un mercado holgado.
Ricardo Evangelista – analista de ActivTrades.
Aviso Legal: La operativa o negociación de instrumentos financieros conlleva un alto riesgo de perder su dinero. La información proporcionada es solamente con fines educativos y no debe ser tomada como consejo de inversión. Por lo tanto, cualquier persona que tome una decisión de inversión basada en la información presentada, lo hace bajo su propio riesgo.