El Perú inició formalmente su incorporación al programa regional E-Motion, una plataforma de financiamiento y asistencia técnica que moviliza más de 300 millones de euros para impulsar proyectos de electromovilidad en América Latina y el Caribe. La iniciativa abre una nueva ventana de inversión para la modernización del transporte público urbano, con impacto directo en infraestructura, energía, industria vehicular y mercado financiero verde.
El sector transporte representa hoy el segundo mayor emisor de gases de efecto invernadero del país, una presión que no solo tiene implicancias ambientales, sino también económicas: mayores costos en salud pública, pérdida de productividad urbana y menor competitividad de las ciudades. En ese contexto, la transición hacia flotas eléctricas se posiciona como una política de mitigación climática, pero también como una estrategia de eficiencia energética y reducción de costos operativos en el mediano plazo.
E-Motion, cofinanciado por el Fondo Verde para el Clima (GCF) y la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD), operará en Perú con participación pública y privada —incluyendo a PROPARCO en el financiamiento— mientras que la cooperación alemana, a través de GIZ, liderará el componente de asistencia técnica.
Financiamiento concesional y reducción de riesgos
Uno de los ejes económicos más relevantes del programa es el acceso a créditos con tasas concesionales, diseñados para reducir las barreras financieras que históricamente han frenado la adopción de buses eléctricos: alta inversión inicial, riesgos tecnológicos y falta de infraestructura de carga.
El esquema contempla:
- Financiamiento para flotas de buses eléctricos.
- Inversión en infraestructura de carga y patios eléctricos.
- Recursos para proyectos de movilidad urbana sostenible que faciliten el cambio modal.
- Asistencia técnica no reembolsable para estructuración de proyectos.
Este enfoque busca mejorar la bancabilidad de iniciativas de transporte limpio, atrayendo capital privado y acelerando decisiones de inversión de gobiernos subnacionales y concesionarios.
Impacto en mercados e industria
La implementación del programa —prevista entre 2025 y 2032— podría dinamizar varias cadenas económicas:
- Energía eléctrica: mayor demanda urbana y oportunidades para contratos de suministro renovable.
- Infraestructura: construcción de electrolineras, patios y redes de distribución.
- Industria automotriz: renovación de flotas y entrada de proveedores de buses eléctricos.
- Servicios financieros: estructuración de bonos verdes y financiamiento climático.
Además, la reducción de costos de combustible y mantenimiento frente a buses diésel podría mejorar la sostenibilidad financiera de los sistemas de transporte masivo.
Competitividad urbana y salud fiscal
Desde la perspectiva macroeconómica, la electromovilidad tiene efectos indirectos en la competitividad: menor congestión contaminante, reducción de enfermedades respiratorias y ahorro en subsidios energéticos asociados a combustibles fósiles.
El acompañamiento técnico internacional también apunta a fortalecer capacidades regulatorias y de planificación, un factor clave para evitar sobrecostos, fallas de implementación o activos varados.
Con su adhesión a E-Motion, el Perú se integra a una plataforma regional que ya opera en Argentina, Brasil, Colombia, Costa Rica, México y República Dominicana, consolidando un mercado latinoamericano de movilidad eléctrica que comienza a escalar en volumen de inversión.
En términos económicos, el desafío no será solo tecnológico, sino financiero: estructurar proyectos viables, atraer capital y garantizar que la transición energética del transporte urbano sea sostenible tanto ambiental como fiscalmente.