Por Ion Jauregui – Analista de ActivTrades
El anuncio de una nueva ofensiva arancelaria por parte de la administración de Donald Trump ha encendido las alarmas en los mercados financieros internacionales. La medida no solo representa un giro en la estrategia comercial de Estados Unidos, sino que también podría catalizar una dura réplica por parte de la Unión Europea, forzando un cambio de paradigma en el comercio global y en la política económica del bloque europeo.
Europa en pie de guerra económica
Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo (BCE), no tardó en responder al nuevo frente abierto por Washington. En declaraciones recientes, subrayó la urgencia de que Europa avance hacia una mayor independencia económica. El mensaje fue claro: Bruselas no cederá terreno frente a las medidas proteccionistas y se prepara para reconfigurar su política fiscal y financiera ante el nuevo escenario.
Los países más expuestos, como Alemania e Italia —altamente dependientes de sus exportaciones automotrices—, ya sienten el temblor bajo los pies. Sectores estratégicos como el acero y el aluminio podrían enfrentar aumentos significativos en sus costos de producción, además de disrupciones en sus cadenas de suministro. España y Polonia, grandes exportadores de materias primas industriales, también estarían en la línea de fuego, con la economía ibérica particularmente vulnerable por su dependencia de las exportaciones de aluminio a EE.UU.
Golpe a la economía global
Una guerra comercial basada en aranceles podría enfriar el crecimiento económico, elevar el desempleo y generar un entorno desinflacionario o incluso deflacionario, tanto en Estados Unidos como en Europa. El mercado de bonos ya comenzó a descontar nuevos recortes de tasas de interés, con caídas en los rendimientos a largo plazo y en las tasas de inflación implícita.
En paralelo, la política exterior de Trump podría toparse con resistencias crecientes: Canadá, Japón, Corea del Sur e incluso algunos socios históricos de la OTAN empiezan a mirar hacia Europa o China en busca de nuevos equilibrios. La imagen de un “enemigo del comercio” y un “mal amigo” para sus aliados tradicionales podría tener consecuencias directas en los mercados y en el tablero geopolítico. Incluso se especula con un reacomodo dentro de la propia OTAN que podría dejar a Washington en una posición menos central.
DAX: entre el soporte y la incertidumbre
El índice alemán DAX (GER40) arrancó la jornada asiática con movimientos laterales, pero cayó bruscamente poco antes de la apertura europea, arrastrado por las declaraciones de alianzas en Asia. El índice parece haber encontrado un soporte técnico en torno a los 22,241 puntos. Durante marzo, alcanzó máximos dos veces, el 6 y el 18, llegando en la segunda ocasión a un récord de 23,480.22 puntos, para luego regresar a su zona de confort anual entre los 22,918 y 22,105 puntos.
Con un RSI en 44.93% indicando sobreventa, y un Punto de Control (POC) situado en 22,967.56 puntos, no sería descabellado prever una recuperación hacia los 22,522 puntos, siempre que las noticias desde la eurozona acompañen, en particular las relacionadas con Alemania y sus gigantes industriales. Un “golden crossover” técnico podría revertir la tendencia bajista si se confirma.
¿Qué viene?
Si la Casa Blanca mantiene su postura intransigente en materia comercial, la presión sobre los mercados financieros europeos podría agravarse. Bruselas tendrá que evaluar contramedidas que defiendan su economía y garanticen estabilidad en medio de un entorno global cada vez más incierto.
Seguiremos de cerca el desarrollo de esta tensión comercial y su impacto en los mercados.
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