El plazo se agota. Este lunes 19 de enero vence la posibilidad de solicitar el octavo retiro de fondos del Sistema Privado de Pensiones, una medida excepcional que permite a los afiliados disponer de hasta 4 UIT (S/ 22.000) de sus cuentas individuales. El trámite se realiza de forma virtual y marca, una vez más, el delicado equilibrio entre liquidez inmediata y sostenibilidad previsional.
Las administradoras de fondos de pensiones recibirán solicitudes hasta las 6:00 p.m., a través de sus plataformas digitales. La norma autoriza el retiro total o parcial del monto establecido y, además, contempla una segunda solicitud para quienes realizaron un primer retiro menor al tope permitido y aún mantienen saldo disponible.
En los últimos días, AFP Integra, Hábitat y Prima han confirmado los mecanismos para registrar esta rectificación o segundo pedido. En el caso de Profuturo, el procedimiento se canaliza mediante el Libro de Reclamaciones, sin necesidad de ingresar una nueva solicitud en su agencia virtual. La diversidad de métodos evidencia una implementación fragmentada, aunque alineada al mismo marco legal.
El octavo retiro vuelve a poner sobre la mesa una discusión recurrente: la utilización de fondos previsionales como herramienta de alivio económico inmediato. Para muchos afiliados, el retiro responde a necesidades urgentes en un contexto de incertidumbre y presión sobre los ingresos. Para el sistema, en cambio, representa una nueva reducción del ahorro destinado a la vejez.
Desde el sector previsional advierten que el impacto no es menor. Cada retiro erosiona el fondo acumulado y compromete el acceso futuro a pensiones adecuadas, en un país donde la cobertura previsional ya es limitada. La Superintendencia de Banca, Seguros y AFP (SBS) ha reiterado la importancia de que los afiliados evalúen cuidadosamente su decisión.
Con este octavo retiro, el sistema privado de pensiones enfrenta uno de sus momentos más críticos. La medida, concebida como excepcional, se ha convertido en un mecanismo recurrente, dejando abierta una pregunta de fondo: cuánto más puede resistir un modelo previsional sometido, una y otra vez, a la urgencia del presente.