El Mundial 2026 entra en su etapa decisiva y la lucha por ser el máximo goleador del torneo está más viva que nunca. Lionel Messi lidera la tabla con 8 goles, mientras que Kylian Mbappé y Erling Haaland lo siguen de cerca con 7 tantos cada uno.
Sin embargo, por encima de esa pelea aparece una pregunta que vuelve cada vez que un jugador firma una gran Copa del Mundo: ¿cuál es el récord goleador que nadie ha podido romper?
La respuesta lleva casi siete décadas intacta. El récord de más goles en una sola edición del Mundial pertenece a Just Fontaine, quien marcó 13 tantos con Francia en Suecia 1958. Desde entonces, ningún futbolista logró igualar ni superar esa cifra.
El récord goleador que resiste desde 1958
Just Fontaine hizo historia en el Mundial de Suecia 1958. El delantero francés anotó 13 goles en apenas seis partidos y dejó una marca que todavía permanece como una de las más difíciles de alcanzar en la Copa del Mundo.
Lo llamativo es que su récord no solo se mantiene vigente por la cantidad de goles, sino por la forma en que lo consiguió. Fontaine no necesitó disputar una final ni jugar una enorme cantidad de encuentros para instalarse en lo más alto. Su promedio goleador fue tan alto que, incluso con el paso de las generaciones, la marca sigue pareciendo lejana.
Desde Pelé hasta Ronaldo Nazário, desde Miroslav Klose hasta Kylian Mbappé, muchos grandes delanteros brillaron en los mundiales, pero ninguno pudo superar los 13 goles en una sola edición.
Mundial: ¿cuántos goles necesita Messi para alcanzar el récord?
Messi llega a los cuartos de final del Mundial 2026 como líder de la tabla de goleadores con 8 tantos. Su rendimiento lo mantiene como principal candidato a quedarse con la Bota de Oro, pero todavía está a cinco goles de igualar el récord de Fontaine.
Para superarlo, tendría que llegar a 14 goles en esta edición. Es decir, necesitaría marcar seis tantos más en lo que resta del torneo.
El reto es enorme. Argentina enfrentará a Suiza en cuartos de final y, si avanza, todavía podría disputar semifinales y una final o partido por el tercer puesto. El nuevo formato del Mundial 2026 permite que las selecciones finalistas jueguen hasta ocho partidos, lo que abre más espacio para que los goleadores acumulen cifras altas.
Aun así, alcanzar los 13 goles sigue siendo una misión complicada, incluso para Messi.
Mbappé también sigue en carrera
Kylian Mbappé también aparece en la pelea. El delantero francés suma 7 goles en el Mundial 2026 y se mantiene como uno de los grandes candidatos a terminar como máximo artillero del torneo.
Mbappé ya sabe lo que es brillar en una Copa del Mundo. Fue campeón en Rusia 2018, goleador en Qatar 2022 y ahora busca seguir agrandando su historia en la competición. Pero, al igual que Messi, todavía está lejos del récord de goles en una sola edición.
Para igualar los 13 tantos, Mbappé necesita marcar seis goles más. Para superarlo, tendría que hacer siete. La cifra parece alta, pero Francia sigue viva y el delantero tendrá una nueva oportunidad en los cuartos de final ante Marruecos.
Haaland, el otro que amenaza la tabla
Erling Haaland también se metió en la conversación. El delantero noruego suma 7 goles y es una de las razones por las que Noruega se instaló entre las ocho mejores selecciones del Mundial 2026.
Su caso es especial porque vive su primera Copa del Mundo y ya pelea directamente por la Bota de Oro. Con su potencia física, juego aéreo y capacidad para definir dentro del área, Haaland es uno de los pocos futbolistas capaces de marcar varios goles en un solo partido.
Noruega enfrentará a Inglaterra en cuartos de final y el atacante tendrá una prueba enorme para seguir acercándose a la cima.
Mundial: una marca casi imposible
El récord de Fontaine parece cada vez más difícil de romper porque no alcanza con ser regular. Para llegar a 13 goles en un solo Mundial, un jugador necesita una combinación perfecta: muchos partidos, eficacia, penales, compañeros que generen ocasiones y noches de inspiración absoluta.
Messi, Mbappé y Haaland todavía tienen opciones matemáticas, pero el margen se reduce a medida que avanza el torneo. Cada partido de eliminación directa puede ser el último y cualquier error deja fuera a una selección.
Por eso, la marca de 1958 sigue siendo una de las más impresionantes en la historia del fútbol.