Inter quedó eliminado de la Champions League este martes en un partido cargado de tensión ante Bodø/Glimt, que volvió a golpear en San Siro con un 2-1 y cerró la serie con un contundente 5-2 en el global. El equipo noruego, que ya había ganado 3-1 en la ida, sostuvo su plan con personalidad, aprovechó sus momentos y terminó celebrando una clasificación que quedará entre las grandes sorpresas de la temporada europea.
El duelo se mantuvo cerrado en el primer tiempo, con un Inter empujando pero sin la claridad suficiente para romper el orden visitante. Tras el descanso llegó el golpe: Jens Petter Hauge abrió el marcador a los 58 minutos y Håkon Evjen estiró la ventaja a los 73, dejando el estadio en silencio y la eliminatoria prácticamente sentenciada. Inter alcanzó a descontar con Alessandro Bastoni a los 76, pero el empuje final no cambió el desenlace.
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La jugada del 1-2 encendió el tramo final: el tanto de Bastoni fue validado por tecnología de línea de gol en una acción milimétrica que generó protestas y discusiones dentro del área, alimentando el clima de “partido caliente” que se respiró hasta el pitazo. Aun así, Bodø/Glimt no se desordenó, sostuvo la ventaja y confirmó una noche histórica en el Giuseppe Meazza, con el premio de meterse en los octavos de final.
Con la eliminación consumada, Inter deberá reordenar su calendario y digerir un golpe inesperado, mientras el conjunto noruego apunta a seguir extendiendo su campaña de impacto en Europa.