En un momento donde la presión sobre Alianza Lima no admite tregua, Paolo Guerrero ha decidido romper el silencio. El “Depredador”, en un ejercicio de honestidad poco frecuente, conversó en un medio local para aclarar la polémica decisión de no ejecutar el penal ante 2 de Mayo por la Copa Libertadores.
El capitán asumió la responsabilidad total del acto que, según explica, nació del compañerismo y no de la desidia. «Pido disculpas, asumo mi error. Lo hice pensando en la confianza de mis compañeros atacantes, pero entiendo que el club está por encima de cualquier nombre», afirmó Guerrero. Para el delantero, la jerarquía se demuestra con un «liderazgo silencioso», basado en la disciplina y el respeto dentro del campo, más que en declaraciones rimbombantes.
Con la mirada puesta en el objetivo final, el atacante reafirmó su compromiso con el hincha blanquiazul: «Alianza es el equipo más grande del Perú y la repercusión siempre es mayor. Mi enfoque es no bajar los brazos hasta lograr el título que todos queremos»