Este 26 de febrero se estrena en cines Nuremberg: El Juicio del Siglo, una película que revisita uno de los episodios más decisivos del siglo XX: los juicios que, tras la caída del Tercer Reich, buscaron sentar en el banquillo a los responsables del horror nazi.
Ambientada en los años inmediatamente posteriores a la Segunda Guerra Mundial, cuando el mundo aún intenta procesar la magnitud del Holocausto, la historia se centra en el teniente coronel Douglas Kelley, psiquiatra del ejército estadounidense interpretado por Rami Malek. Su misión no es menor: evaluar el estado mental de Hermann Göring, el poderoso ex mariscal del Reich y mano derecha de Adolf Hitler, encarnado por Russell Crowe, así como de otros jerarcas nazis capturados.
Lejos de centrarse únicamente en la dimensión jurídica del proceso, el filme apuesta por el terreno psicológico. A través de interrogatorios tensos y confrontaciones verbales cargadas de ambigüedad moral, se adentra en la mente de quienes diseñaron y ejecutaron algunos de los crímenes más atroces de la historia moderna. El espectador asiste así a un duelo intelectual inquietante: el del médico que intenta comprender y el del acusado que busca justificarse.
Dirigida por James Vanderbilt y con la participación de Michael Shannon, la película construye un relato sobrio, de atmósfera contenida y perturbadora. Vanderbilt evita el espectáculo grandilocuente y opta por una narrativa que privilegia la palabra, el silencio y la tensión acumulada en espacios cerrados, donde cada gesto y cada frase adquieren peso histórico.
El trasfondo es el de los Juicios de Núremberg, momento fundacional del derecho penal internacional, pero la propuesta va más allá del registro histórico. La cinta se pregunta qué significa juzgar el mal cuando este ha alcanzado proporciones industriales; qué lugar ocupa la responsabilidad individual dentro de un engranaje totalitario; y hasta qué punto la cordura puede coexistir con la barbarie.
Nuremberg: El Juicio del Siglo se perfila como una experiencia cinematográfica intensa y reflexiva. En tiempos donde la memoria histórica vuelve a ser materia de disputa, la película invita a revisitar el pasado no solo para recordar, sino para interrogar las zonas más incómodas de la condición humana.