Tres importantes lienzos atribuidos al pintor indígena Marcos Zapata, uno de los máximos exponentes de la escuela cusqueña del siglo XVIII, han sido restaurados y devueltos a la Iglesia de la Compañía de Jesús del Cusco, en un nuevo avance para la conservación del patrimonio artístico virreinal del Perú.
La intervención forma parte del proyecto de conservación y puesta en valor de la Ruta del Barroco Andino, desarrollado por el Arzobispado del Cusco, la Compañía de Jesús, la Asociación SEMPA, la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) y la Fundación UNIR. La iniciativa busca preservar uno de los circuitos patrimoniales más importantes del país, integrado por los templos de Andahuaylillas, Huaro, Canincunca y la Iglesia de la Compañía de Jesús, en pleno centro histórico del Cusco.
Las obras restauradas corresponden a "San Ignacio predicando en Azcoitia", "San Ignacio curando un enfermo" y "La Virgen de la Strada", pinturas que forman parte del programa iconográfico jesuítico dedicado a la vida de San Ignacio de Loyola. El conjunto incluye además piezas del artista Cipriano Gutiérrez, aunque muchas de ellas aún esperan ser intervenidas.

Los lienzos presentaban un avanzado deterioro que comprometía tanto el soporte textil como la capa pictórica. Durante un año de trabajo —entre julio de 2025 y julio de 2026— un equipo especializado realizó estudios técnicos, análisis microbiológicos y un exhaustivo registro fotográfico antes de ejecutar la restauración bajo criterios internacionales de mínima intervención, reversibilidad y compatibilidad de materiales.
Marcos Zapata representante de la pintura virreinal andina
La recuperación permitió estabilizar las obras y devolverles su lectura estética e histórica, además de aportar nueva información sobre la técnica y los materiales empleados por los artistas de la escuela cusqueña. Los trabajos fueron dirigidos por la restauradora Myriam Leiva junto a un equipo de especialistas en conservación.

Las pinturas permanecen en su ubicación original dentro de la Iglesia de la Compañía de Jesús, monumento declarado patrimonio de la Nación e integrante del centro histórico del Cusco, inscrito como Patrimonio Mundial por la UNESCO.
Durante la ceremonia de reinstalación de las obras participaron representantes del Arzobispado del Cusco, la Dirección Desconcentrada de Cultura, la Asociación SEMPA y la Fundación UNIR, instituciones que destacaron la importancia de proteger el patrimonio artístico virreinal y garantizar su conservación para las futuras generaciones.
La restauración también refuerza el reconocimiento de Marcos Zapata como una de las figuras más representativas de la pintura virreinal andina. Su producción constituye un testimonio fundamental del encuentro entre las tradiciones artísticas europeas e indígenas y ocupa un lugar central dentro del legado cultural del Cusco y del Perú.