La industria editorial peruana comienza a virar hacia prácticas más responsables. Penguin Random House Grupo Editorial ha dado un paso decisivo al implementar en el país la certificación del Forest Stewardship Council (FSC), convirtiéndose en la primera editorial local en adoptar este estándar internacional que garantiza el uso de papel proveniente de bosques gestionados de forma sostenible.
El sello no es solo un distintivo técnico. Supone una toma de posición en un contexto donde el impacto ambiental de las industrias culturales comienza a ser observado con mayor atención. La apuesta, en este caso, es clara: reducir la huella ecológica sin comprometer la calidad del libro como objeto.
El debut de esta iniciativa en el mercado peruano llega con dos títulos simbólicos. Por un lado, La palabra mágica, donde Isabel Allende reflexiona sobre la escritura como un acto íntimo y transformador. Por otro, ¿Por qué fracasó Sendero?, del Sebastião Mendonça Ferreira, que revisita con mirada crítica el conflicto armado interno y las razones detrás del colapso de Sendero Luminoso.
Más allá de los títulos, la certificación FSC inaugura una transición. Penguin Random House Perú se alinea así con una tendencia global que busca transparentar la cadena de producción del libro y responder a lectores cada vez más atentos al origen de lo que consumen.
El gesto es también una señal para el sector. En un país donde la discusión sobre sostenibilidad en la industria cultural aún es incipiente, esta certificación abre una ruta posible: que la lectura no solo amplíe horizontes, sino que también contribuya a preservar el entorno del que proviene.