Parece una pregunta ingenua, casi escolar. Sin embargo, es una de las más inquietantes que pueden formularse en la coyuntura actual, porque preguntar quién manda no es lo mismo que preguntar quién gobierna. Se puede sostener, inocentemente, que quien manda es quien gobierna; es decir, el actual presidente en ejercicio, José Jerí. Parece claro que esa afirmación no es creíble, aun cuando la formalidad así lo disponga. Diferenciar la realidad de la apariencia es fundamental en estos casos. En política, como en el teatro, las apariencias rara vez coinciden con la realidad. Imaginar a José Jerí dictando órdenes al Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas como jefe supremo, o disputándole al Congreso sus fueros presidenciales, constituiría una actividad surrealista o una genuina temeridad. Y es tan cierto esto que su estabilidad en el cargo se encuentra en serios aprietos: desde que se le descubrió encapuchado y con lentes oscuros, en plena noche de fiestas navideñas, ingresando a un chifa a seguir cultivando amistades chinas cuestionables, además de otros escándalos personales, la precariedad de su encargo presidencial se ha venido incrementando.
Así como el actual Congreso destituyó a Dina Boluarte por unanimidad y en una sesión de pocas horas sin que sucediera absolutamente nada, puede hacer lo mismo con José Jerí sin mayor problema. No lo ha hecho y parece que no lo hará.
En consecuencia, el que manda hoy en el Perú es el Congreso, específicamente las fuerzas políticas que, mediante una coalición informal pero sólida, hacen mayoría y sostienen la situación actual: Fuerza Popular (léase Keiko Fujimori), Alianza para el Progreso (o sea, Acuña), Podemos (el grupo de José Luna y los tránsfugas que ha juntado) y Renovación Popular (es decir, Rafael López Aliaga). Un bloque sin ideología común, pero unido por un instinto primario: conservar el poder. Parece extraño, pero no lo es y hay que decirlo.
La pregunta siguiente, entonces, cae de madura: ¿qué espera que suceda en las próximas elecciones quien ejerce el poder y manda en el Perú hoy? La respuesta es simple: mantenerse en el poder. Pero esa respuesta encierra una enorme complejidad: ¿cómo lograrlo o qué hacer para seguir mandando? No necesariamente ganar las elecciones, sino sobrevivir a ellas.
Se acaba de publicar la cédula de votación: hay 36 candidatos presidenciales, y cada uno ha presentado listas parlamentarias para la Cámara de Diputados y el Senado. En total hay 1383 listas oficialmente registradas. Cada elector tendrá que votar siete veces: una para presidente, dos para senadores, dos para diputados y dos para parlamentarios andinos.
El diseño del sistema electoral es la obra maestra del actual Congreso: un laberinto deliberado, entre símbolos, fotos y casillas múltiples, que no busca representar mejor, sino confundir más. La fragmentación no es un defecto: es la estrategia. Cuanto más disperso el voto, más débil el próximo gobierno y más fuerte el Parlamento que lo vigila, lo chantajea y lo administra.
Así, el Legislativo no ha apostado por la democracia, sino por una versión domesticada para que quienes hoy mandan continúen haciéndolo, incluso después de haber perdido.
*Abogado y fundador del Foro Democrático.