Paraguay atraviesa una de sus mayores crisis políticas y financieras de los últimos años. El presidente Santiago Peña fue destituido este viernes 6 de noviembre por el Congreso, tras un juicio político desencadenado por el colapso de Ueno Bank. Horas después, la Policía lo detuvo y quedó bajo arresto domiciliario, mientras avanza una investigación por presuntos delitos económicos.
El Senado aprobó su destitución con 44 votos de un total de 45 legisladores, con un senador ausente. La decisión convirtió a Peña en el segundo presidente paraguayo destituido mediante un juicio político desde el retorno de la democracia, después de Fernando Lugo, apartado del poder en 2012.
La caída del mandatario se produjo apenas un día después de que presentara su renuncia, cuya aprobación había quedado bloqueada por una maniobra de legisladores del oficialista Partido Colorado. Los parlamentarios abandonaron la sesión del jueves, impidiendo alcanzar el quórum necesario para continuar el debate.
Del Congreso al arresto domiciliario
Tras la destitución, la Fiscalía ordenó detener a Peña y al exministro de Economía Carlos Carvallo, en el marco de las investigaciones relacionadas con el escándalo bancario.
El fiscal Cristian Benítez confirmó que el expresidente permanecerá bajo arresto domiciliario hasta ser puesto a disposición de las autoridades judiciales y de la Unidad Especializada de Delitos Económicos y Anticorrupción.
"Tenemos la orden de detención (...) y posteriormente se van a analizar las evidencias que se tienen", explicó Benítez, quien reconoció que se trata de un "caso difícil". Un juez penal de garantías deberá determinar las medidas que regirán durante el proceso.
Con su destitución, Peña también perdió la protección parlamentaria que mantenía como senador vitalicio, lo que permite avanzar en las actuaciones judiciales en su contra.
Un banco en el centro del escándalo
La crisis política tiene su origen en el colapso de Ueno Bank, una entidad financiera vinculada a antiguos socios comerciales de Peña. El banco fue intervenido por el Banco Central de Paraguay después de que sus niveles de solvencia cayeran por debajo de los mínimos exigidos, comprometiendo su capacidad para proteger los depósitos de sus clientes.
El desplome de la entidad provocó una ola de indignación entre ahorradores y sectores de la población que exigían responsabilidades políticas por la crisis financiera.
Miles de manifestantes, entre ellos jubilados, estudiantes y clientes afectados, permanecieron durante horas frente al Congreso. Al conocerse el resultado de la votación, las protestas dieron paso a celebraciones por la salida del mandatario.
Pedro Alliana asume el poder
La destitución abrió paso a la sucesión constitucional. El vicepresidente Pedro Alliana, también integrante del Partido Colorado, fue convocado al Congreso para prestar juramento y asumir la Presidencia.
Alliana recibe un país marcado por la desconfianza hacia sus instituciones financieras, la presión de los afectados por el colapso bancario y las investigaciones judiciales contra miembros del anterior Gobierno.
La caída de Peña, que llegó al poder en agosto de 2023, representa además un duro golpe para el Partido Colorado, la fuerza política que ha dominado la vida paraguaya durante gran parte de las últimas décadas.
El desafío del nuevo Gobierno será recuperar la estabilidad política y la confianza en el sistema financiero, mientras la justicia intenta establecer las responsabilidades detrás de una crisis que terminó por derribar a un presidente.