En el Perú, alrededor de 1,8 millones de niñas, niños y adolescentes de entre 5 y 17 años estuvieron vinculados a alguna actividad laboral dentro o fuera del hogar al cierre de 2025. La cifra representa el 21,9 % de la población de ese grupo de edad, según la Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO).
Esta realidad fue el punto de partida de un encuentro organizado por el Movimiento de Adolescentes y Niños Trabajadores Hijos de Obreros Cristianos (MANTHOC), que llevó al Congreso de la República las principales demandas de la niñez y adolescencia trabajadora. La actividad se realizó en el marco de los 50 años de la organización.
Durante el seminario internacional, representantes de distintas regiones presentaron un petitorio a las autoridades para exigir medidas frente a la violencia escolar y sexual, la desigualdad educativa y los efectos del cambio climático en las comunidades rurales. También solicitaron fortalecer la Educación Sexual Integral (ESI) y establecer un presupuesto participativo destinado a la infancia.
Las demandas que llegaron al Congreso
El documento fue entregado a los diputados Romina Uribe, del partido del Buen Gobierno, y Ángel Meneses, de Ahora Nación, así como a Tania Pariona, secretaria ejecutiva de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos.
Entre los principales pedidos figuran políticas públicas que garanticen espacios seguros para los menores, mejores oportunidades educativas y mayor protección frente a situaciones de violencia y explotación.
Jade, de 14 años y delegada nacional del movimiento, sostuvo que los niños y adolescentes trabajadores buscan ser escuchados y reconocidos como personas con derechos y capacidad de participar en las decisiones que afectan sus vidas.
“Nos sentimos comprometidos con la acción para llegar a ser una sociedad donde se reconozcan nuestras capacidades. No queremos que nos miren con pena ni nos maltraten. Tampoco queremos que nos exploten y pongan en riesgo nuestras vidas”, expresó.
Trabajo digno y protección de derechos
Para el MANTHOC, el debate sobre el trabajo infantil debe considerar las condiciones en las que se desarrollan estas actividades y sus consecuencias en la vida de los menores. La organización sostiene que el trabajo no debe afectar la educación, la salud, el descanso ni el derecho al juego.
En esa línea, sus representantes plantearon que el Estado debe ofrecer alternativas de formación, becas y oportunidades que permitan mejorar las condiciones de vida de las familias. También cuestionaron las medidas represivas contra la niñez trabajadora y reclamaron mayor participación de los propios menores en la elaboración de políticas públicas.
Janeth Urcuhuaranga, coordinadora nacional del MANTHOC, insistió en que las niñas, niños y adolescentes trabajadores deben intervenir en las decisiones que afectan su presente y futuro.
Por su parte, Juan David, de 11 años, destacó que uno de los principales avances de estas cinco décadas ha sido el reconocimiento de los menores como sujetos de derechos y protagonistas de sus propias vidas.

50 años de organización y protagonismo infantil
El MANTHOC nació en 1976, trece años antes de la aprobación de la Convención sobre los Derechos del Niño de las Naciones Unidas. Desde entonces, promueve la organización, la educación y la participación de niñas, niños y adolescentes trabajadores.
Su propuesta se resume en una consigna: “Sí al trabajo digno, no a la explotación”. Actualmente, reúne aproximadamente a 2.000 integrantes y cuenta con presencia en Lima, Ayacucho, Piura, Pucallpa, San Martín, Loreto, Puno, Amazonas, Cusco y Cajamarca.
Durante el seminario, el educador y teólogo Alejandro Cussiánovich destacó la trayectoria del movimiento y la importancia de reconocer sus avances, así como las demandas que todavía permanecen pendientes.
A su turno, la investigadora española Martha Martínez consideró al MANTHOC un referente internacional en materia de protagonismo infantil. Rossana Mendoza, especialista en políticas sociales, presentó la investigación “Acción Participativa, Infancia y Violencia del Estado”, en la que abordó la participación de niños y adolescentes frente a situaciones de violencia.
También intervino Luis Pedernera, exintegrante del Comité de los Derechos del Niño de las Naciones Unidas (2017-2025), quien advirtió sobre los efectos de la desigualdad económica, la baja inversión social y el deterioro institucional en las condiciones de vida de la infancia.
A medio siglo de su creación, el MANTHOC busca que sus demandas trasciendan el reconocimiento simbólico y se traduzcan en medidas concretas. Su principal reclamo es que las niñas, niños y adolescentes sean escuchados y que sus derechos estén presentes en las políticas públicas.