Un terremoto de magnitud 7 sacudió este jueves 22 de octubre la región autónoma del Tíbet, en el suroeste de China, provocando preocupación por sus posibles consecuencias en una zona de difícil acceso, situada a gran altitud y con numerosos asentamientos dispersos.
Según el Centro de Redes Sísmicas de China (CENC), el movimiento telúrico se produjo a las 22:33 horas locales (9:33 a. m. en Perú), con epicentro en la prefectura de Nagqu, aproximadamente a 400 kilómetros de Lhasa, la capital tibetana. El organismo chino situó la profundidad del sismo en 10 kilómetros, mientras que el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) la estimó inicialmente en 18 kilómetros.
La escasa profundidad del terremoto incrementa la posibilidad de que las sacudidas sean intensas en las localidades cercanas al epicentro. Sin embargo, hasta los primeros reportes disponibles no se había confirmado un balance oficial de víctimas ni daños materiales.
La región afectada se encuentra a una altitud promedio superior a los 4.800 metros sobre el nivel del mar. Su accidentada geografía, las bajas temperaturas y las limitadas vías de comunicación podrían dificultar las tareas de evaluación y una eventual respuesta de emergencia.
Una región de alto riesgo sísmico
El Tíbet se encuentra en una de las zonas de mayor actividad tectónica del planeta, donde la placa india colisiona con la euroasiática. Este proceso geológico, responsable de la formación de la cordillera del Himalaya, genera frecuentes terremotos, algunos de gran magnitud.
La región ha sufrido devastadores movimientos telúricos en el pasado. En abril de 2010, un terremoto de magnitud 7,1 golpeó Yushu, en la vecina provincia de Qinghai, dejando cerca de 2.700 muertos y cientos de desaparecidos.
El nuevo sismo es uno de los más intensos registrados recientemente en territorio chino y vuelve a poner de manifiesto la vulnerabilidad de las comunidades asentadas en la meseta tibetana.
Mientras se esperan nuevos reportes de las autoridades, la atención se concentra en determinar el alcance de los daños y vigilar la posible aparición de réplicas.