Rodeado de montañas y vegetación, el hotel Villa Urubamba ha crecido junto con el movimiento turístico del Valle Sagrado. Lo que comenzó hace aproximadamente dos décadas como un establecimiento de 16 habitaciones se ha convertido en una alternativa de hospedaje para viajeros extranjeros que buscan combinar visitas arqueológicas, aventura y experiencias vinculadas con el bienestar.
René Lunder Gamero, gerente del establecimiento desde hace 15 años, conoce de cerca esa evolución. Actualmente, el hotel cuenta con 41 habitaciones y recibe entre 60 y 80 huéspedes al día durante sus periodos de mayor actividad. Su apuesta va más allá del alojamiento: la ubicación estratégica y la posibilidad de organizar recorridos por distintos atractivos de Cusco forman parte de su propuesta.
En el corazón del valle
La ubicación es uno de los principales atributos que destaca Lunder Gamero. Desde Villa Urubamba, los visitantes pueden organizar excursiones hacia Ollantaytambo, Pisac, Maras y Moray, además de coordinar el viaje a Machu Picchu a través de la estación ferroviaria de Ollantaytambo.
El entorno también permite acceder a experiencias de aventura como recorridos en cuatrimotos, escalada, kayak y stand up paddle. La oferta de actividades, junto con los servicios de transporte y guiado, busca facilitar la organización de los viajeros que desean aprovechar su estadía para conocer distintos puntos del Valle Sagrado.
El hotel recibe principalmente visitantes internacionales. Según su gerente, entre el 95% y el 98% de sus huéspedes procede del extranjero, un perfil que orienta buena parte de sus servicios y su estrategia comercial.
Más que alojamiento
La propuesta de Villa Urubamba incorpora actividades vinculadas con el turismo holístico y los retiros de yoga. De acuerdo con Lunder Gamero, el establecimiento mantiene contacto con grupos nacionales y extranjeros que organizan encuentros orientados al bienestar personal y las prácticas espirituales.
Entre las experiencias que mencionó figuran sesiones de coaching, alineación de chakras, lecturas de hojas de coca y ceremonias con plantas tradicionales como la ayahuasca y el San Pedro, organizadas en el marco de esas actividades. Estas alternativas se suman a los recorridos culturales y las caminatas que pueden coordinarse durante la estadía.
El personal también brinda orientación a quienes disponen de un día libre y necesitan organizar una excursión. Desde visitas a complejos arqueológicos hasta caminatas hacia lagunas y montañas, el objetivo es ofrecer alternativas adaptadas al tiempo y los intereses de cada viajero.
La recuperación del turismo
El camino no ha sido sencillo. El gerente recuerda que la pandemia y los posteriores conflictos políticos afectaron al sector, obligando a algunos negocios a cambiar de actividad y a otros a cerrar. En su evaluación, la recuperación comenzó a hacerse más visible este año, mientras la promoción turística vuelve a ganar espacio.
La temporada de mayor movimiento, explicó, suele extenderse desde abril hasta septiembre y puede prolongarse hasta mediados de noviembre. Tras la pausa asociada a las lluvias y al mantenimiento de rutas de caminata, los visitantes comienzan a regresar entre finales de marzo y mediados de abril.
Durante las celebraciones de Año Nuevo, en cambio, buena parte de la actividad se concentra en la ciudad del Cusco. El Valle Sagrado también recibe viajeros que buscan un clima más templado y una menor altitud para continuar su recorrido por la región.
Entre incendios y sequía
El entorno natural que sostiene buena parte del atractivo turístico también enfrenta amenazas. Consultado por los recientes incendios forestales, Lunder Gamero señaló que el hotel no ha sufrido una afectación significativa, aunque expresó preocupación por los agricultores y las comunidades que viven en las zonas altas.
Según explicó, algunas quemas de terrenos agrícolas pueden salirse de control y extenderse hacia áreas forestales, especialmente cuando las condiciones del viento favorecen la propagación del fuego. Se trata, afirmó, de un problema recurrente en la región.
La falta de lluvias constituye otra preocupación. El gerente indicó que la disminución del nivel de algunas lagunas genera inquietud ante las proyecciones climáticas asociadas al fenómeno de El Niño. La disponibilidad de agua es un asunto que trasciende al turismo y afecta también a las comunidades y las actividades productivas.
Pese a esos desafíos, su expectativa es que la promoción turística y la recuperación de la demanda permitan consolidar los avances del sector en los próximos años. La invitación de Villa Urubamba apunta a viajeros interesados en descubrir el Valle Sagrado desde una experiencia que reúna naturaleza, cultura y bienestar.