En Milán, las prendas del diseñador, Jorge Luis Salinas llegaron a la pasarela con el fulgor de ‘El Retablo’. Pero antes de las luces hubo otras manos: mujeres que aprendieron a tejer mirando a sus madres, que hicieron del tejido un oficio y que ahora vieron, lejos de casa, cómo sus puntos, colores y paciencia se convertían en moda. Detrás del diseñador, viajaron ellas. Con una historia que merecía su pasarela.
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