En los últimos días, el Perú ha entrado en una fase crítica de su emergencia climática. Con más de 16 000 hectáreas reducidas a cenizas solo en Cusco, más de 1300 en Junín y un trágico saldo de 5 fallecidos, la sierra centro-sur y la Amazonía arden bajo un escenario inédito. La concurrencia de la Alerta de El Niño Costero y El Niño Global ha transformado la cobertura vegetal en un combustible feroz.
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