La escuela puede ser el lugar donde se descubren las primeras vocaciones, pero también donde se experimentan las primeras humillaciones. Ese territorio de afectos, prejuicios y heridas difíciles de cerrar es el que explora Las aulas celestes, la obra que Mariana de Althaus ha llevado al escenario de la Alianza Francesa de Lima, a partir de la novela El principio del mundo, de Jeremías Gamboa.
La historia gira alrededor de Manuel y Sabino Zárate, dos antiguos compañeros de un colegio público de un barrio obrero limeño que vuelven a encontrarse después de muchos años. Manuel regresa al Perú tras abandonar una prometedora carrera académica en Estados Unidos. Sabino, en cambio, arrastra el resentimiento de un episodio ocurrido durante la adolescencia. Una conversación nocturna desencadena el regreso a una infancia marcada por las diferencias sociales, la discriminación y las contradicciones de un sistema educativo que puede abrir puertas, pero también cerrarlas.
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Ambientada entre los años ochenta y comienzos de los noventa, la obra reconstruye una Lima atravesada por el racismo y las jerarquías sociales. En las aulas, los alumnos aprenden mucho más que las materias escolares: descubren el peso de sus apellidos, el color de su piel y las diferencias económicas que determinan sus oportunidades.
De Althaus, una de las dramaturgas más reconocidas del teatro peruano contemporáneo, vuelve así sobre un tema que ya había explorado en La vida en otros planetas: la educación como reflejo de las fracturas del país. Su adaptación no pretende trasladar literalmente la novela al escenario. Selecciona episodios, reorganiza personajes y concentra la narración en los conflictos emocionales de sus protagonistas.
La puesta en escena apuesta por la sobriedad y el trabajo actoral para transitar entre el presente y los recuerdos. El elenco está integrado por Daniel Cano, Christopher Rondón Gaona, Verony Centeno, Gabriel Iglesias y Kiara Quispe, con Malú Gil en la dirección adjunta.
Pero Las aulas celestes no es únicamente una historia sobre la escuela. Es también una exploración de la vergüenza, la identidad y la dificultad de reconciliarse con los propios orígenes. Los personajes descubren que abandonar el colegio no significa necesariamente dejar atrás lo vivido en sus aulas.
En esa tensión entre memoria y presente reside una de las preguntas centrales de la obra: ¿hasta qué punto las experiencias de la infancia determinan quiénes llegamos a ser?
Las aulas celestes se presenta hasta el 7 de noviembre, de jueves a sábado a las 8 p. m., en el Teatro de la Alianza Francesa de Miraflores (Av. Arequipa 4595). Entradas en Joinnus.