Hace doce años, en medio del arenal de Villas de Ancón, apenas se levantaba una pequeña capilla. Hoy, donde todavía el agua llega en camiones cisterna, resuenan violines, violonchelos y otros instrumentos de una orquesta sinfónica. Es uno de esos pequeños milagros que Operación Mato Grosso (OMG) ha conseguido a fuerza de perseverancia, donaciones y una fe inquebrantable.
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