La memoria de un pueblo también puede sobrevivir en los trazos de una tela. Para Luz Maritha Rodríguez Guimaraes, artista del pueblo iskonawa, pintar es una manera de regresar al territorio de sus abuelos, recuperar una tradición amenazada y demostrar que su cultura sigue viva. Su primera exposición individual, Como un río que brilla, presentada en la galería Crisis (jr. Alfonso Ugarte 260, Barranco), reúne obras en las que los diseños ancestrales dialogan con una búsqueda artística propia.
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