El príncipe Harry volvió a hablar abiertamente sobre su salud emocional y las consecuencias de las pérdidas que marcaron su historia personal. Durante una clase magistral virtual sobre el duelo, el hijo menor del rey Carlos III recordó el periodo posterior a su salida de la familia real británica y reveló que atravesó una depresión que afectó su capacidad para desenvolverse en la vida cotidiana.
La intervención formó parte de Redefining Grief: Building Resilience Through Loss (Redefinir el duelo: desarrollar la resiliencia a través de la pérdida), una clase publicada el 8 de octubre, en la que busco reflexionar sobre el impacto de las experiencias dolorosas y la importancia de procesar estas emociones.
El príncipe contó cómo vivió su mudanza a Canadá
En su intervención, el duque de Sussex recordó que, durante su estancia en Canadá, experimentó un cambio emocional después de alejarse del entorno de presión en el que había vivido.
“Era como si necesitara el estrés para poder funcionar y estar bien, porque me volvía inútil en casa. De hecho, caí en una depresión durante unas dos semanas y sentía que no podía funcionar sin ella”, relató.
Harry explicó que la distancia respecto de aquel ambiente le permitió reconocer el efecto que la tensión constante había tenido en su vida. Su testimonio también recordó la decisión que tomó junto a su esposa, la duquesa Meghan Markle, a comienzos de 2020, cuando ambos anunciaron que darían un paso al costado en sus funciones como miembros de la familia real británica.
La decisión, conocida popularmente como Megxit, marcó un cambio profundo en la vida de la pareja, que posteriormente se estableció en Estados Unidos.
Harry rememoro la muerte de Diana de Gales
Otro de los momentos más personales de su testimonio estuvo relacionado con la muerte de su madre, Diana de Gales, fallecida el 31 de agosto de 1997 en un accidente automovilístico en París. Harry tenía 12 años cuando ocurrió la tragedia y reconoció que durante mucho tiempo tuvo dificultades para procesar la pérdida.
“Cuando tenía veintitantos años, fui a la guerra dos veces pensando que podría escapar de mis sentimientos. Pero eso no fue lo que pasó”, recordó al referirse a su experiencia militar y a la manera en que intentó afrontar su dolor.
El príncipe también habló sobre la culpa que sentía ante la posibilidad de experimentar felicidad después de la muerte de Diana. Según explicó, durante años creyó que mantenerse triste era una forma de demostrar cuánto extrañaba a su madre.
“Me sentía desleal y culpable ante la posibilidad de ser feliz y sentir alegría sin ella. Sentía que tenía que estar triste y emocionalmente insensible para demostrarle que la echaba de menos”, señaló.
El perfume de los recuerdos
Harry también recordó una experiencia sensorial que le permitió conectar con recuerdos que había mantenido reprimidos durante años: volver a oler el perfume de su madre.
“El olor me trajo de inmediato emociones y recuerdos que había reprimido durante mucho tiempo. Fue como ser transportado a otra época”, explicó sobre el efecto que tuvo aquella experiencia.
El duque de Sussex señaló que ese fragmento de su vida le permitió empezar a reconocer sentimientos que durante mucho tiempo había mantenido resguardados. Su reflexión estuvo vinculada con la manera en que el duelo puede manifestarse años después de una pérdida y con la dificultad de expresar emociones cuando se intenta seguir adelante sin procesarlas.
Al finalizar su intervención, Harry expresó su deseo de que su madre se sintiera orgullosa, tanto de su trabajo como de los esfuerzos que realiza para honrar su legado, si ella aún estuviera viva.
“Espero que ella esté orgullosa de todo lo que hago, de todo aquello a lo que pongo mi energía”, concluyó.