El turismo sostenible empieza a convertirse en una alternativa económica para comunidades nativas de la Amazonía. En San Martín, Ucayali y Madre de Dios, 12 planes de negocio reciben una inversión superior a S/4,2 millones y benefician a 309 familias.
Las iniciativas están vinculadas a la conservación de unas 72 mil hectáreas de bosques y buscan generar ingresos a partir de los atractivos naturales y culturales de cada comunidad.
Entre las experiencias destacan las de Chirikyacu, en San Martín, y Sapani, en Ucayali, donde los visitantes pueden recorrer bosques, cataratas, quebradas y otros espacios naturales acompañados por integrantes de las comunidades.
Turismo sostenible gana espacio en comunidades nativas
En San Roque de Cumbaza, provincia de Lamas, la comunidad nativa Chirikyacu desarrolla una propuesta que combina ecoturismo y aventura.
La comunidad pertenece al pueblo indígena kichwa y conserva más de 4400 hectáreas de bosques. Su oferta incluye trekking, barranquismo y avistamiento de flora y fauna.
También cuenta con rutas hacia las cataratas de Toroyacu y Sunipy Causani.
Con el fortalecimiento de esta actividad, la comunidad busca elevar el número de visitantes de unos 480 al año a más de 1200 turistas.
Turismo sostenible apuesta por naturaleza y cultura
En Ucayali, la comunidad nativa Sapani, del pueblo asháninka, inauguró este año una nueva ruta turística en el distrito de Raimondi, provincia de Atalaya.
El circuito tiene 3,7 kilómetros y permite recorrer senderos ecológicos y conocer la quebrada Sapani, piscinas naturales y la poza Boca de Sapo.
La ruta también incluye un mirador desde donde se observa el paisaje amazónico y la confluencia de los ríos.
Inversión para fortalecer las comunidades
A través del Programa Bosques, el Ministerio del Ambiente (Minam) impulsa mejoras en infraestructura y servicios turísticos y brinda capacitación para la atención de visitantes y la puesta en valor de los atractivos naturales y culturales.
Además de Chirikyacu y Sapani, participan comunidades como Huascayacu y El Dorado, en San Martín; y Boca Pariamanu, Shipetiari, Barranco Chico, Queros y San José de Karene, en Madre de Dios.
El objetivo es que el turismo genere ingresos para las familias y, al mismo tiempo, contribuya a conservar los bosques amazónicos.