El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, advirtió sobre el riesgo de que el mundo termine dividido en “dos bloques rivales”, con sistemas económicos, tecnológicos y de seguridad separados, en momentos en que el poder global atraviesa una profunda transformación.
Durante su discurso ante la 81ª Asamblea General de la ONU, celebrada en Nueva York, Guterres sostuvo que el planeta avanza de manera “irreversible” hacia un orden multipolar, mientras las instituciones internacionales todavía responden, en gran medida, a una estructura de poder diseñada hace ocho décadas.
“Las fracturas de nuestro mundo se están agrandando”, señaló el jefe de la ONU al hacer un balance de una década marcada por guerras, mayores divisiones geopolíticas, desigualdad, crisis climática y el acelerado desarrollo de la inteligencia artificial.
Una nueva distribución del poder
Guterres identificó tres grandes transformaciones. La primera ocurre entre los propios Estados, con la aparición de nuevos centros de influencia económica, política y tecnológica.
La segunda es el traslado de una parte creciente del poder desde los gobiernos hacia grandes empresas y particulares, cuya influencia alcanza hoy la economía, la tecnología, la información y el espacio público.
La tercera transformación está relacionada con la tecnología. Según Guterres, los seres humanos están transfiriendo cada vez más capacidad de decisión a las máquinas, una tendencia especialmente visible con el avance de la inteligencia artificial.
El secretario general también llamó la atención sobre las armas autónomas y reclamó mecanismos internacionales capaces de regular el desarrollo tecnológico y evitar que decisiones de vida o muerte sean delegadas a máquinas.
El riesgo de una “Gran Fractura”
Para Guterres, la multipolaridad puede avanzar por dos caminos. Uno conduciría hacia una creciente fragmentación, con mercados divididos, instituciones debilitadas, mayor desconfianza y una lógica de competencia de suma cero.
La alternativa sería una “multipolaridad interconectada”, basada en la interdependencia y en una red de relaciones económicas, políticas, sociales y tecnológicas dentro de un marco común de derecho internacional.
Ese modelo, sostuvo, permitiría evitar lo que denomina la “Gran Fractura”: la división del planeta en dos bloques rivales con sistemas económicos, tecnológicos y de seguridad diferentes.
Guterres pide reformar el sistema multilateral
El jefe de Naciones Unidas también dirigió un mensaje a las grandes potencias: ninguna puede resolver por sí sola los desafíos actuales.
El poder militar, económico o tecnológico, sostuvo, tiene límites. Por ello, defendió un sistema multilateral centrado en Naciones Unidas, pero con instituciones que reflejen mejor el peso y la diversidad de los países en el escenario internacional actual.
Entre las reformas pendientes volvió a mencionar al Consejo de Seguridad de la ONU, cuya composición responde al orden internacional surgido después de la Segunda Guerra Mundial. Guterres calificó de “injusta e indefendible” la ausencia de representación permanente africana en ese organismo.
Guerras ponen a prueba el orden mundial
Guterres vinculó la redistribución del poder con los conflictos que atraviesan Oriente Próximo, Ucrania, Sudán y Myanmar. Señaló que la población civil continúa pagando el mayor costo de guerras prolongadas y cuestionó la incapacidad de la comunidad internacional para detenerlas.
Sobre Gaza, reiteró su preocupación por la destrucción y las víctimas civiles, mientras que respecto de Ucrania volvió a señalar que la invasión rusa constituye una violación de la Carta de Naciones Unidas. También alertó sobre el deterioro de la situación humanitaria en Sudán y Myanmar.
El mensaje de Guterres, en su último discurso ante el debate general como secretario general de la ONU, colocó así la disputa por el poder en el centro de los desafíos internacionales: quién lo concentra, cómo se ejerce y qué instituciones podrán limitarlo en un mundo cada vez más multipolar.