Si México suele llevarnos de inmediato a Cancún, Riviera Maya o Ciudad de México, hay un destino que invita a cambiar de ruta y mirar el país con otros ojos: Oaxaca. Aquí el viaje no consiste solamente en tumbarse en la arena frente al mar o recorrer grandes avenidas. Es, más bien, una invitación a comer, caminar, brindar y dejarse sorprender.
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