El séptimo episodio de la tercera temporada de House of the Dragon volvió a encender el debate entre los seguidores de la serie. Una de sus secuencias más comentadas no solo sorprendió a los fanáticos, sino que también provocó incomodidad entre los propios actores durante el rodaje.
La escena, que no forma parte de Fuego y sangre, la novela de George R. R. Martin en la que se inspira la producción, introduce un giro completamente original. En ella, Aemond Targaryen se encuentra en la cama con Alys Rivers, pero, producto de las visiones que experimenta en Harrenhal, comienza a ver a su madre, Alicent Hightower, en lugar de Alys. La confusión culmina con un beso entre madre e hijo dentro de la alucinación, una de las imágenes más perturbadoras que ha mostrado la serie hasta el momento.
La secuencia ocurre poco antes de que Alicent llegue al castillo con la intención de sacar a Aemond de Harrenhal. Sin embargo, la reunión deriva en una tensa cena familiar junto a Alys Rivers, donde las tensiones psicológicas del príncipe quedan aún más expuestas. El episodio concluye con Alicent envenenando a su propio hijo para facilitar su huida, mientras Alys permanece observando el desenlace de los acontecimientos.
Un rodaje incómodo para el elenco
La actriz Gayle Rankin, quien interpreta a Alys Rivers, describió la grabación como una experiencia "muy íntima y muy extraña", aunque destacó el profesionalismo del equipo durante toda la filmación. "Fue muy íntimo y muy extraño, pero también muy profesional" exclamo Rivers.
Rankin explicó que el elenco recurrió constantemente al humor entre tomas para aliviar la tensión que provocaba una escena tan delicada. Incluso calificó la posterior cena entre Alicent, Aemond y Alys como "insoportable" por la carga emocional que transmitían los personajes.
Por su parte, Ewan Mitchell, encargado de interpretar a Aemond Targaryen, admitió que besar a Olivia Cooke, quien interpreta a su madre en la ficción, fue uno de los momentos más difíciles de toda la temporada. "Da un poco de ganas de vomitar" expreso Ewan.
El actor explicó que la escena resultó incómoda por el vínculo familiar que representan los personajes, aunque consideró que supuso un enorme reto interpretativo y una oportunidad para explorar el deterioro mental de Aemond.
Ryan Condal defiende la escena
El showrunner Ryan Condal aseguró que la secuencia no pretende retratar un romance entre madre e hijo, sino representar visualmente el profundo trauma psicológico que arrastra Aemond desde la infancia. Según explicó, el personaje nunca logró desarrollar una relación afectiva sana con Alicent y continúa buscando, de manera inconsciente, la aprobación y el cariño que siente haber perdido.
Condal sostuvo que la alucinación refleja cómo Aemond es incapaz de separar el afecto materno del deseo de sentirse protegido, especialmente después de la muerte de Lucerys, la guerra civil y la presión de convertirse en regente. Para el productor, el beso funciona como una manifestación simbólica del conflicto emocional del personaje y no como una representación literal de sus sentimientos.
Aunque los matrimonios entre hermanos, tíos y sobrinas han formado parte de la historia de los Targaryen desde Game of Thrones y House of the Dragon, esta escena llevó ese tema a un terreno inédito dentro de la franquicia. Al tratarse de un contenido creado específicamente para la serie y ausente en la obra de George R. R. Martin, el episodio abrió un intenso debate entre quienes consideran que profundiza la psicología de Aemond y quienes creen que la producción cruzó un límite innecesario.