El Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana (IIAP) enfoca sus principales proyectos en otorgar mayor valor a la biodiversidad para cerrar las brechas de seguridad alimentaria y mejorar el manejo de los bosques. Según explicó el doctor Denis del Castillo Torres, director del Programa de Manejo de Bosques y Servicios Ecosistémicos de dicha institución, el objetivo central de estos estudios de la biodiversidad biológica es poner los recursos forestales, alimenticios y medicinales al servicio de la sociedad, beneficiando tanto a poblaciones vulnerables como a las grandes ciudades.

Las turberas amazónicas y las amenazas al ecosistema
Uno de los hallazgos científicos más importantes y de menor conocimiento público son las turberas amazónicas. Del Castillo explicó que se trata de grandes bloques de materia orgánica acumulada durante miles de años bajo los aguajales y humedales, los cuales funcionan como gigantescos depósitos de carbono.
"Cuanto más mantengamos estos stocks de carbono, se hace una contribución tremenda a la mitigación del cambio climático", precisó el especialista, tras indicar que el IIAP lleva 20 años investigando estos ecosistemas.
Sobre las amenazas actuales, el investigador diferenció los impactos de la expansión agrícola y la minería ilegal. La deforestación por fines agrícolas, que implica la tala y quema de árboles, genera una emisión masiva de CO2 a la atmósfera, acelerando el cambio climático. Por otro lado, la minería ilegal afecta áreas más reducidas, pero genera un impacto directo y severo en la salud humana debido al envenenamiento de las aguas con mercurio, el cual es asimilado por los peces y, posteriormente, consumido por las personas.

Investigación para la acuicultura sostenible
El conocimiento detallado de las especies es fundamental para su manejo sostenible. En el ámbito de la acuicultura amazónica, el IIAP promueve estudios que diferencian los requerimientos productivos de cada pez:
- Paiche: Es una especie carnívora que requiere mayor inversión y un tiempo de crianza de al menos año y medio para alcanzar los 20 kilos. Su crianza en cautiverio (paichecultura) cumple un rol vital para conservar las poblaciones naturales en los lagos, ya que se encuentra en peligro.
- Gamitana y Paco: Especies que se alimentan de frutos y pueden ser cosechadas entre los cuatro y seis meses tras la siembra, lo que facilita su alta producción y consumo en ciudades como Iquitos, Pucallpa y Tarapoto.
- Boquichico: Su alimentación se basa en los detritos ubicados en el fondo del agua, requiriendo un plan de manejo distinto al de las especies de superficie.
Biodiversidad biológica: la ciencia y el reconocimiento de los saberes ancestrales
El director del programa enfatizó que la investigación moderna debe retroalimentarse de la sabiduría de las comunidades indígenas. Para ilustrar el impacto histórico de estos conocimientos, citó dos ejemplos fundamentales originados en la Amazonía:
- La Quina: Utilizada tradicionalmente para curar la malaria, salvó millones de vidas a nivel global, aunque la ciencia occidental tardó 400 años en otorgarle el crédito al conocimiento nativo.
- La Chiringa (caucho): El látex extraído de esta planta amazónica, combinado posteriormente con azufre (vulcanización), permitió la creación de los neumáticos, transformando la industria automotriz y la economía mundial.
"Buscamos que el aprendizaje sea de doble vía. Los científicos enseñamos, y a la vez ellos nos enseñan su ciencia para ponerle un formato del cual todos nos beneficiemos", sostuvo Del Castillo.

Tecnología e inversión: el reto de la transformación local
Para monitorear el bosque, el IIAP hace uso de herramientas modernas como drones, imágenes satelitales e inteligencia artificial, lo que permite evaluar variaciones de temperatura y contaminación para incidir en la toma de decisiones políticas.
Sin embargo, el investigador advirtió que el mayor obstáculo para el desarrollo amazónico es la falta de infraestructura científica de alto nivel. Señaló que es urgente invertir en laboratorios de alta calidad que permitan investigar moléculas con fines medicinales (como reguladores de triglicéridos) o producir sueros antiofídicos locales aprovechando las especies de serpientes de la región, compitiendo así con mercados internacionales como Brasil o Argentina.
"El principal mito es que la Amazonía tiene muchas riquezas y materia prima, pero los productos tienen que salir con valor agregado. Si queremos exportar materia prima, como la madera sin procesar, no ganamos nada. Donde se hace más negocio es en la transformación", sentenció.
Finalmente, el investigador hizo un llamado a la ciudadanía a involucrarse en la conservación: "La gran riqueza de la Amazonía no está en las plazas de armas, sino en el bosque. Cuanto más conozcamos sus atributos, saldremos ganando porque vamos a conservarlo mejor".