El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, calificó a Sendero Luminoso como una "barbarie inhumana" durante la inauguración de la Reunión Ministerial sobre el Resurgimiento del Terrorismo Político, realizada el 16 de julio en Washington. En su discurso, afirmó que la violencia de extrema izquierda ha dejado una profunda huella en varios países del continente y que la comunidad internacional debe reforzar la cooperación para enfrentar este tipo de amenazas.
Ante representantes de más de 60 países, Rubio aseguró que la estrategia antiterrorista internacional necesita adaptarse a un escenario distinto al de hace dos décadas. El funcionario de la administración de Donald Trump defendió una mayor coordinación entre gobiernos, organismos de inteligencia y fuerzas del orden para combatir organizaciones que, según afirmó, operan mediante redes transnacionales y mantienen presencia en distintos países.
Marco Rubio se refirió a Sendero Luminoso durante discurso
Al recordar los antecedentes del terrorismo político en el hemisferio occidental, Rubio mencionó organizaciones como los Tupamaros, los Montoneros, las FARC, el ELN y Sendero Luminoso, al sostener que este tipo de violencia no constituye un fenómeno reciente. Según afirmó, varios países de América Latina sufrieron durante décadas secuestros, atentados y asesinatos cometidos por grupos armados de inspiración "marxista".
"Recuerdan la barbarie inhumana de Sendero Luminoso en Perú, esos fanáticos maoístas que masacraron las aldeas campesinas peruanas, matando a golpes de hacha y machete a mujeres embarazadas y recién nacidos", expresó durante la ceremonia inaugural.
El secretario sostuvo que estos antecedentes evidencian el impacto que dejó el terrorismo de izquierda en la región y consideró que esa experiencia obliga a los gobiernos a mantener una respuesta firme frente a cualquier organización que recurra a la violencia política, sin importar la ideología que invoque.

Estados Unidos redefine su estrategia antiterrorista
El funcionario aseguró que "durante demasiado tiempo, nuestra doctrina antiterrorista ha tenido un punto ciego", al considerar que Occidente concentró gran parte de sus esfuerzos en combatir el extremismo islamista después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos.
En ese sentido, recordó que esa estrategia permitió desarticular al Estado Islámico (ISIS), eliminar a varios de sus principales líderes y reducir considerablemente los ataques terroristas tanto en territorio estadounidense como en Europa. Sin embargo, afirmó que también dejó de prestar atención a otras formas de violencia política.
Incluso señaló que "la mera idea de que el terrorismo de extrema izquierda pueda constituir una amenaza grave se trata como un delirio de la derecha", una percepción que, según dijo, se mantiene en parte de la prensa, las universidades y otras instituciones. A su juicio, esa visión ha llevado a minimizar hechos violentos cuando responden a determinadas causas políticas.
El secretario defendió la necesidad de actualizar la doctrina de seguridad para enfrentar todas las expresiones del terrorismo. Asimismo, insistió en que la principal obligación de cualquier gobierno consiste en proteger a su población.

Reunión se dio frente a representantes de más de 60 países
Las declaraciones de Rubio se produjeron durante la inauguración de la Reunión Ministerial sobre el Resurgimiento del Terrorismo Político, organizada por el Departamento de Estado.
En el encuentro participaron representantes políticos, expertos y autoridades de seguridad de más de 60 países, además del secretario del Tesoro, Scott Bessent; el asesor de Seguridad Nacional, Stephen Miller; y el vicesecretario de Estado, Christopher Landau.
Durante el evento, Rubio afirmó que "nos enfrentamos a una amenaza internacional, nos enfrentamos a una amenaza transnacional", al sostener que estas organizaciones operan mediante redes que cruzan fronteras, comparten financiamiento, intercambian información y coordinan acciones entre distintos países.
Según explicó, esa realidad exige fortalecer el intercambio de inteligencia y la cooperación entre gobiernos para impedir que estos grupos aprovechen las diferencias entre los sistemas nacionales de seguridad.