Anya Taylor-Joy se encuentra en una encrucijada emocional ante la semifinal del Mundial 2026, donde Argentina se enfrentará a Inglaterra. La actriz, famosa por su papel en la serie de Netflix “Gambito de dama”, ha expresado su amor por Argentina, su país paterno, pero también reconoce sus raíces británicas por parte de su madre. Este partido no solo es crucial para los equipos, sino que también tiene un significado especial para ella.
Nacida en Miami, Anya pasó la primera parte de su infancia en Argentina hasta los seis años. Su conexión con el país sudamericano es profunda, aunque actualmente reside en Europa, donde desarrolla su carrera. A medida que se acerca el partido, comparte que su corazón está dividido entre los dos equipos, creando un ambiente tenso en su hogar.
Taylor-Joy y su cercanía a Argentina
En declaraciones recientes, Anya confiesa que "hay mucho estrés en casa actualmente" por la proximidad del partido. Aunque se siente identificada con ambas naciones, admitió que “en el fondo” está con Argentina. Si su equipo llega a perder, se consolaría al ver a Inglaterra ganar. "Por suerte mi abuelo trabaja en relaciones angloargentinas, así que creo que en el fondo estoy con Argentina; pero si vamos a perder, me alegra de que sea con Inglaterra", comentó la actriz, reflejando así el dilema que enfrenta en este momento tan esperado por los fanáticos del fútbol.
Anya Taylor-Joy no solo se siente conectada con Argentina a través del fútbol. Durante una entrevista con la revista “InStyle” en 2021, señaló que poseía un pasaporte estadounidense y británico, pero mantiene su residencia argentina, lo que le resulta gratificante. “Me gustaría vivir en Argentina nuevamente” reveló.
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Este deseo no es nuevo, ya que ha manifestado en reiteradas ocasiones que la mayoría de sus familiares residen en el país y que viaja anualmente para reencontrarse con ellos. La artista asegura que regresar a Argentina forma parte de sus planes futuros, reafirmando el vínculo especial que mantiene con el lugar donde pasó sus primeros años de vida y que continúa siendo una parte importante de su identidad.
La semifinal promete ser un evento emocionante, no solo para los fanáticos del fútbol, sino también para Anya, quien con su conexión personal a ambos países, vivirá el partido como un espectador apasionado. Esta dualidad en sus raíces seguramente hará que la experiencia sea aún más intensa para ella.