Detrás de cada gran proyecto personal hay una historia de audacia, resiliencia y una visión clara. Sin embargo, para lograr tal proceso se requiere también de un acompañamiento profesional. Esa es la idea que tienen en la Universidad César Vallejo (UCV), donde se impulsa UNIDAS, uno de los programas más representativos del área de responsabilidad social universitaria, que fue presentado en el evento Red.volución el pasado 2 de julio.
La iniciativa tiene como fin de ayudar a miles de mujeres emprendedoras de diferentes ciudades del país –Piura, Chiclayo, Chepén, Trujillo, Chimbote, Huaraz, Moyobamba, Tarapoto y Lima– para que tengan la formación, la asesoría y las herramientas necesarias para fortalecer sus negocios puestos en marcha, y así puedan abrirse paso en el exigente mercado laboral, que no resulta inclusivo y justo.
“UNIDAS es un programa, al que estamos renombrando, que existe en nuestra organización por 19 años”, destacó Kelly Acuña, presidenta ejecutiva de la UCV. Además, enfatizó que la esencia del programa no solo radica en capacitar a las mujeres emprendedoras, sino también en transformar sus vidas a través del talento que tienen para convertirlas en futuras empresarias, ejecutivas y lideresas de éxito. Y esta idea ya cosecha resultados a la vista.
“Tenemos 368 emprendimientos exitosos en este momento”, agregó Acuña. En esa línea, mencionó que cada emprendimiento representa una apuesta por la autonomía económica. Esto porque muchas mujeres tienen que lidiar con un escenario adverso, donde las barreras económicas o geográficas resultan un obstáculo. Pese al complicado panorama, el empoderamiento femenino termina siendo clave para salir adelante.
EMPRESAS Y APOYO ESTATAL
Kelly Acuña, presidenta ejecutiva de la UCV, explicó que UNIDAS ya está siendo proyectado como un programa a imitar en otras universidades privadas del país. A partir de allí, asegura que ya se ha iniciado un acercamiento también con empresas para que se sumen a este compromiso de formar programas de mentoría y participar en capacitaciones virtuales a mujeres que deseen implementar una idea de negocio.
“Que una mujer sea escuchada es importante; sin embargo, que una mujer escuche también nos vuelve capaces de acompañar a otras”, refirió. Pero este modelo también ya ha despertado interés del sector público.
“El director de la Policía nos decía que UNIDAS podría dar soporte a muchas madres que llegan maltratadas a las comisarías. Es algo que queremos evaluar con responsabilidad, porque queremos asumir compromisos que se puedan cumplir”, aseveró Acuña. Más allá de respaldos o no, la idea es una sola: las mujeres que tienen en mente un emprendimiento necesitan una oportunidad.
RESILENCIA A TODO DAR
María Isabel León, vicepresidenta del directorio del Consejo de Gestión y Normas de la Universidad César Vallejo, manifestó que programas como UNIDAS permiten que las mujeres puedan generar mejores beneficios no solamente para ellas, sino para sus familias, los distritos donde viven, sus localidades y todo el país. “Cuatro de cada diez son líderes de hogares. Aparte de que son madres de familia son padres en sus hogares”, resaltó.
León detalló que las emprendedoras reciben capacitación en finanzas, administración, logística y marketing para los proyectos que ejecutan y sus familias puedan salir adelante, se consoliden y puedan seguir creciendo dentro de la formalidad.
“Lo que queremos es extenderlo, no solamente a las regiones donde están las doce sedes de la universidad, sino tratar de expandirlo más a nivel nacional. Es un trabajo de hormiga y muy fuerte”, proyectó sobre las metas fijadas para UNIDAS.
DULCE ÉXITO
Una historia que refleja el acompañamiento logrado por la Universidad César Vallejo es el de Yahaira Rodríguez. Ella fundó Munay Dulzura Peruana en Trujillo. “Venía con la idea desde el 2016, pero recién logré impulsar mi negocio en el 2024”, recuerda.
Yahaira destacó que la Casa del Emprendedor –otro programa de responsabilidad social de la UCV– no solo la ayudó a desarrollarse como mujer al recibir talleres de finanzas y reforzamiento de conocimientos en pastelería, sino a superar una crisis personal que la impulsó a sacar adelante su propia empresa.
“Munay significa, en quechua, ‘amor’. Es todo lo que queremos resaltar de nuestra cultura peruana”, explicó. Además, Yahaira mostró que hace una variedad de postres temáticos, entre ellos tartaletas de harina de algarrobo hechas con un relleno de un frosting light con yogur griego, galletas de maíz morado en sus versiones con chispas de chocolate con cacao, un pastel de maca con siete semillas, las mermeladas de aguaymanto con frutos secos y un pastel de limón con arándanos.
“La Universidad César Vallejo, con sus casas, no solamente está detrás con ayuda, porque realiza un trabajo de años que muchos ciudadanos no lo vemos. Puedo decir que soy parte de eso porque de verdad es una gran ayuda. Creo que todas las mujeres deberían tratar de salir adelante con sus emprendimientos”, zanjó.