Europa atraviesa una de las olas de calor más intensas registradas para un mes de junio. Una masa de aire cálido procedente del norte de África ha disparado las temperaturas por encima de los 40 °C en varios países, obligando a las autoridades a emitir alertas sanitarias y reforzar las medidas de prevención ante el riesgo de incendios forestales y fallas en los servicios básicos.
España, Francia, Italia, Alemania, Portugal y varias naciones de los Balcanes figuran entre los países más afectados. En algunas regiones, las temperaturas se sitúan entre 3 y 10 grados por encima de los valores habituales para esta época del año, mientras que las noches tropicales, con mínimas superiores a los 20 °C, dificultan el descanso y aumentan el riesgo para las personas más vulnerables. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) prevé que el episodio se prolongue al menos dos semanas.
CONSECUENCIAS DE LA OLA DE CALOR
Las altas temperaturas ya han provocado víctimas mortales relacionadas con golpes de calor y han incrementado la presión sobre los sistemas sanitarios. Además, el calor extremo ha favorecido la aparición de incendios forestales, afectado la producción agrícola y elevado el consumo eléctrico por la demanda de sistemas de refrigeración.
La Organización Meteorológica Mundial advirtió que estos fenómenos dejarán de ser excepcionales y pasarán a formar parte de la nueva realidad climática. El organismo sostiene que el aumento de la temperatura global está haciendo que las olas de calor sean más frecuentes, intensas y prolongadas.
Un estudio del consorcio científico World Weather Attribution concluyó que el episodio actual habría sido prácticamente imposible hace medio siglo sin la influencia del cambio climático. Los investigadores sostienen que el calentamiento global ha incrementado tanto la intensidad como la probabilidad de que se produzcan eventos extremos de este tipo, especialmente al inicio del verano boreal.
Los servicios meteorológicos mantienen las alertas activas y recomiendan evitar la exposición al sol durante las horas de mayor radiación, mantenerse hidratado y prestar especial atención a niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas, los grupos con mayor riesgo frente al calor extremo.