El norte de Lima toma la escena. El 16 y 17 de mayo, el Parque de las Guitarras será el epicentro del 3er Festival Cultura Conera, una movida gratuita que reunirá a más de 100 artistas y que confirma a Comas como uno de los focos culturales más vibrantes de la capital.
Durante dos días, el festival desplegará una programación que cruza música en vivo, teatro, cine independiente, talleres abiertos y una feria creativa con más de 50 emprendimientos. La propuesta no solo convoca a vecinos del distrito, sino que busca atraer a públicos de toda la ciudad hacia una escena que crece con identidad propia desde Lima Norte.
El line-up musical refleja esa diversidad: nombres como Barrio Calavera, Rapper School (con Warrior), y Karolinativa comparten cartel con propuestas de rock, cumbia, reggae, folklore y hip hop, conectando generaciones y estilos en un mismo espacio.

En artes escénicas, destaca la obra De cuando “El Flaco” Martínez se fue al cielo, una historia urbana que sigue la ruta de combi de un chofer y su cobrador, mientras que el componente audiovisual incluye proyección de cortometrajes independientes y espacios de formación gratuitos.
Más allá de la programación, el festival se posiciona como una plataforma de gestión cultural. Bajo el lema “Descubriendo nuestras raíces”, esta edición marca el lanzamiento de la Escuela de Gestores “Al Borde”, iniciativa orientada a fortalecer a mediadores culturales del distrito. El proyecto se articula además con la Cartografía Cultural de Comas, impulsada por UNESCO y redes locales, y cuenta con el respaldo de los Estímulos Económicos para la Cultura del Ministerio de Cultura.
“El barrio tiene su propia energía, sus códigos, y también tiene talento”, señala José Rodríguez Chincha, fundador del Colectivo Cultura Conera, quien subraya que el festival apuesta por visibilizar una producción cultural que muchas veces nace fuera del circuito tradicional.
En un contexto complejo, Cultura Conera se presenta como un espacio de creación y resistencia. Un lugar donde el arte no solo entretiene, sino que también construye comunidad y redefine el mapa cultural de Lima.