En un contexto marcado por la pobreza, la violencia y la falta de espacios reales de participación, organizaciones de América Latina, África y Asia han lanzado una iniciativa global que busca cambiar la manera en que se diseñan las políticas públicas para la niñez. Se trata de la Red Global para la Participación de las Niñeces – Dialogue Works 2.0 (2025–2029), un proyecto que apunta a incluir de forma directa la voz de niñas, niños y adolescentes en las decisiones que impactan sus vidas.
La iniciativa reúne a representantes de Perú, Ecuador, Bolivia, India, Nepal, Sri Lanka, Zambia, Etiopía, Kenia y Ruanda, quienes trabajarán de manera articulada para fortalecer acciones de incidencia conjunta. El objetivo es claro: que la participación infantil deje de ser simbólica y pase a tener un rol real en los niveles local, regional y global. En el Perú, el proyecto se implementará en Lima, Iquitos y Cusco, en coordinación con organizaciones sociales, autoridades y espacios como los Comités Consultivos de niñas, niños y adolescentes.

Políticas públicas sin la voz de la niñez
El proyecto parte de una crítica directa: durante años, las políticas públicas han sido diseñadas sin escuchar a la niñez. Esta desconexión ha reducido su impacto frente a problemas como la violencia, la exclusión educativa o el trabajo infantil.
Desde el Movimiento de Adolescentes y Niños Trabajadores Hijos de Obreros Cristianos (MANTHOC), organización que lidera la implementación en el país, se busca revertir esta lógica. La propuesta es abrir espacios donde niñas, niños y adolescentes puedan opinar, dialogar con autoridades y plantear soluciones concretas, fortaleciendo además sus capacidades en liderazgo e incidencia.
Una realidad que exige cambios
Las cifras reflejan la urgencia. En el Perú, más del 43 % de niñas y niños vive en pobreza multidimensional. Además, el 25,8 % de menores entre 5 y 17 años trabaja, lo que equivale a más de 1,2 millones.
La situación se repite en otros países. En Ecuador, más de un tercio de menores de cinco años vive en pobreza, mientras que la violencia en el hogar afecta a uno de cada dos niños. En Bolivia, los altos niveles de violencia familiar impactan directamente en la niñez, generando abandono escolar y empleo precario a temprana edad.
En Asia y África, el panorama también es crítico. En India, más de un millón de menores está fuera del sistema educativo. En Zambia, la violencia física y sexual contra niños y adolescentes sigue siendo una problemática extendida.
Participación más allá del papel
Frente a este escenario, el proyecto plantea que la participación infantil no debe quedarse en lo simbólico. La meta es que niñas, niños y adolescentes puedan influir de manera real en decisiones públicas.
Para ello, se impulsarán Comités Consultivos, espacios de diálogo con autoridades, procesos de formación en derechos y liderazgo, y la elaboración de propuestas de política pública. También se promoverá el intercambio de experiencias entre países para fortalecer estrategias comunes.
Una red global en marcha
Aunque cada país enfrenta realidades distintas, existen problemas compartidos como la desigualdad, la exclusión educativa y la falta de representación. La creación de esta red global busca justamente conectar esas experiencias y generar respuestas coordinadas.
El lanzamiento del proyecto se realizó en Lima, con la participación de organizaciones como MANTHOC, Guerreras por la Amazonía (Ecuador) y Pastoral Social Cáritas Potosí (Bolivia). La iniciativa se desarrollará hasta 2029 y busca impactar en miles de niñas, niños y adolescentes.
Que se escuchen sus voces
El mensaje de los propios adolescentes es claro: quieren ser escuchados en decisiones sobre su educación, seguridad y futuro. No solo buscan ser incluidos en el discurso, sino también en las decisiones.
El proyecto trabajará con más de 1.600 niños, además de padres, tutores y actores institucionales. El objetivo es construir una participación efectiva que permita a la niñez no solo opinar, sino también influir en la agenda pública.