El Jurado Nacional de Elecciones (JNE) ha decidido no convocar a elecciones complementarias debido a la falta de tiempo para organizar un nuevo proceso electoral. La reunión del pleno se llevó a cabo el miércoles 22 de abril, bajo la conducción de su presidente, el juez supremo Roberto Burneo Bermejo.
A pesar de los intentos de Burneo de anular las elecciones generales realizadas el 12 de abril, el pleno no logró llegar a un consenso. Las propuestas forjadas por Burneo estaban motivadas por las irregularidades en la instalación de mesas de sufragio en Lima, las cuales se argumentó podrían haber afectado el proceso electoral.

JNE: reunión extraordinaria sin consenso
Burneo convocó a todos los magistrados del JNE para un encuentro extraordinario, con la esperanza de discutir y decidir sobre el futuro de las elecciones. Sin embargo, la deliberación se prolongó varias horas sin que se alcanzara un acuerdo. Una votación efectuada la noche del 22 de abril reveló que tres magistrados se opusieron a la nulidad de las elecciones, mientras que solo dos votaron a favor de ella.
La situación se tornó más compleja al intentar reanudar la discusión el jueves 23 de abril. Las diversas posturas entre los magistrados evidenciaron la falta de unidad y la imposibilidad de encontrar una solución rápida al dilema electoral. En este contexto, el JNE también enfrentaba críticas respecto a la gestión del jefe de la ONPE, quien había renunciado recientemente.
Informe del jefe interino de ONPE
Previo a estas decisiones, varios miembros del JNE habían sugerido la necesidad de convocar al jefe de ONPE para que informe sobre los hechos del 12 de abril. Inicialmente, Burneo desestimó esta propuesta, en parte por diferencias personales con el entonces jefe de la ONPE, Piero Corvetto.
Con la renuncia de Corvetto, Burneo accedió a escuchar al jefe interino, Bernardo Pachas. Este último presentó dos informes que refutaban la idea de que la tardanza en la instalación de mesas hubiera impactado drásticamente la votación. Aunque se registró mayor ausencia de votantes en algunas mesas, la cantidad no fue lo suficientemente significativa como para alterar el resultado final.
En su informe, Pachas mostró cómo las actas oficiales de 2026 y años anteriores respaldaban sus afirmaciones, indicando que el mayor impacto se había dado en mesas que no recibieron el material electoral, pero sus votaciones no variaron en exceso de las del domingo anterior.
JNE: desafíos para un nuevo calendario electoral
Otro factor que pesó en la decisión del JNE fue el calendario electoral. Para cumplir con la segunda vuelta de las elecciones, prevista para el 7 de junio, tan solo quedaban 45 días desde el 22 de abril. Esto complicaba la posibilidad de organizar nuevas elecciones en el corto plazo.
Los desafíos incluían la obtención de presupuesto para imprimir nuevas cédulas de votación y formularios, así como la convocatoria a miembros de mesa. El conteo de votos y el manejo de impugnaciones deberían realizarse en menos de dos semanas para cumplir con el cronograma establecido.
Además, la ONPE ya tenía agenda prevista para mayo con elecciones municipales y regionales. Organizar todo de manera apresurada podría acarrear nuevos problemas, complicando aún más el proceso electoral.
Por último, se destacó que faltaba una norma clara que permita anular elecciones o convocar complementarias, lo que dejaba la decisión al criterio subjetivo de los magistrados. Desde el JNE se indicó que Burneo podría seguir presionado para evaluar elecciones complementarias, especialmente ante la postura de ciertos grupos políticos como Fuerza Popular, que ya se manifestó en contra de esta idea.