Bendito Cobre

Jorge Meza Viveros, director general de Operaciones de Southern Perú y presidente de EXPOCOBRE 2026, habla sobre la situación actual del cobre en nuestro país.

por angie.joice2701@gmail.com
cobre

¿Cómo describiría la situación actual del cobre en el Perú en el contexto del mercado global?

La situación actual del cobre es estratégica. El país se mantiene como el tercer productor mundial de este metal, detrás de Chile y la República Democrática del Congo, con una producción estimada de más de 2.7 millones de toneladas durante 2025. Asimismo, según reportes del año pasado, se alcanzaron niveles históricos de exportación con aproximadamente 2.77 millones de toneladas métricas finas (TMF), consolidando al cobre como uno de los principales productos del país y posicionando a la minería como uno de los motores clave de la economía peruana. Sin embargo, este escenario favorable convive con factores de incertidumbre. La inversión extranjera y la dinámica económica del sector pueden verse afectadas por la inestabilidad política y los cambios en el entorno regulatorio que atraviesa el país, lo que incide directamente en la toma de decisiones de inversión y en el desarrollo de nuevos proyectos.

¿Cuáles son hoy los principales desafíos que enfrenta la industria del cobre en el país, tanto a nivel operativo como social?

Los principales desafíos en lo operativo son; la mejora tecnológica en el uso más eficiente de la energía y el agua, otro es la entrada de las nuevas tecnologías de autonomía y de IA en los procesos productivos. En el plano social, el desafío central es construir y sostener la confianza. Esto implica no solo operar bajo altos estándares operativos y ambientales, sino también posicionar a la minería como un aliado del desarrollo social en los territorios donde tiene presencia. Para ello, es fundamental reforzar los lazos con las comunidades y trabajar de manera articulada con las entidades gubernamentales, orientando esfuerzos conjuntos a mejorar las condiciones de vida de la población. En ese contexto, mecanismos como Obras por Impuestos cobran especial relevancia, ya que permiten canalizar inversión privada hacia el cierre de brechas en infraestructura y servicios básicos, como salud, educación, conectividad vial y saneamiento. Así, una gestión transparente y participativa, no solo contribuye al desarrollo sostenible, sino que también es clave para garantizar la viabilidad social de las operaciones mineras.

El Perú se mantiene como el tercer productor mundial de cobre detrás de Chile y la República del Cóngo.

Desde su perspectiva, ¿qué impacto están teniendo los conflictos sociales en la continuidad y expansión de los proyectos cupríferos?

La conflictividad social afecta directamente la continuidad de las operaciones mineras, reputación, financiamiento y decisiones de inversión. Hasta febrero del 2026, se reportan 165 conflictos sociales activos, de los cuales el 53% son socioambientales y dentro de ellos el 66% están vinculados a la minería. Evidenciando que la actividad minera es uno de los principales motivos de conflictividad y controversia en el Perú. Esto genera dos efectos: primero, pérdidas concretas por interrupciones o postergaciones; y segundo, una prima de riesgo que encarece o desincentiva proyectos futuros. En minería, una expansión no se decide solo por geología, características demográficas o costo, se decide también por gobernabilidad territorial.

¿Qué tan competitivo es el Perú frente a otros grandes productores de cobre como Chile o China?

El Perú cuenta con un alto potencial geológico, lo que lo posiciona como un destino atractivo para la inversión minera a nivel global. El cobre producido en el país se caracteriza por su calidad y pureza, atributos que lo hacen competitivo en el mercado internacional y altamente valorado en las principales bolsas de metales. No obstante, aún existen brechas frente a países como Chile, que presenta una mayor madurez en infraestructura, estabilidad en la inversión y un ecosistema más desarrollado de proveedores mineros. En el caso de China, su fortaleza radica principalmente en los procesos de refinación, así como en su capacidad de consumo y manufactura, siendo el mayor consumidor y uno de los principales productores de cobre refinado a nivel mundial. En ese sentido, si bien el Perú compite globalmente gracias a la riqueza de sus recursos, el reto está en fortalecer su competitividad integral, cerrando brechas en infraestructura, institucionalidad y encadenamientos productivos para consolidarse como un líder en la industria del cobre.

En términos de inversión, ¿cómo evalúa el clima actual para nuevos proyectos de cobre en el Perú?

Yo diría que el clima de inversión en el Perú es promisorio, pero todavía frágil. Es promisorio por la magnitud de recursos, los buenos precios relativos del cobre y la cartera de proyectos existente. Pero es frágil porque persisten señales de incertidumbre vinculadas a conflictividad, tiempos de permisos, superposición de competencias, informalidad y debilidades en la presencia del Estado en zonas de influencia minera. El inversionista hoy busca tres cosas: estabilidad regulatoria, predictibilidad social y rapidez razonable en permisos. Si el Perú mejora en esos tres frentes, puede capturar una ola muy importante de inversión cuprífera en los próximos años.

¿Qué proyecciones existen para el precio del cobre en el corto y mediano plazo, y cómo podrían impactar en la economía peruana?

Desafortunadamente los conflictos bélicos en el mundo han marcado un incremento en los precios del petróleo y al mismo tiempo incertidumbre económica en los países industrializados y obliga a que su política financiera se refugie en los metales, además los aranceles impuestos hacen que el precio se mantenga alto y todo indica que será por varios años sin olvidar que el cobre es un commodity y es cíclico su precio.

Finalmente, ¿qué medidas considera prioritarias desde el sector público y privado para impulsar el desarrollo responsable del cobre en el país?

Creo que el trabajo articulado entre el sector público y privado es muy importante. En primer lugar, podríamos hablar de fortalecer la presencia del Estado para la detección e intervención oportuna en los conflictos sociales, evitando que estos escalen. Asimismo, es necesario simplificar permisos y procesos, sin minimizar los estándares sociales o ambientales, con el fin de generar mayor eficiencia y predictibilidad en las inversiones. Siendo el Perú un país minero, también podemos hablar de la importancia de incorporar la educación en minería en las escuelas, promoviendo una mejor comprensión de la actividad desde etapas tempranas. Y, por último, es fundamental promover la transparencia y la sostenibilidad en la minería.

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