José María “Chema” Salcedo murió en la madrugada del 6 de abril, a los 79 años, y con él se fue una manera de hacer periodismo que hoy parece casi en retirada: la de quien no necesitaba gritar para ser escuchado. Nacido en Bilbao en 1946 y llegado al Perú cuando era niño, hizo de este país no solo su casa, sino su tema, su materia y su obsesión más fértil. Pasó por la abogacía antes de entregarse del todo al periodismo en los años setenta; después vendrían la prensa escrita, la radio, la televisión, los libros, los documentales y una presencia pública que nunca perdió una rara mezcla de inteligencia, calle y humor.
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