En las últimas semanas, el mercado de gas licuado de petróleo (GLP) en el Perú ha enfrentado una situación inusual: escasez temporal, largas colas para abastecimiento y presiones al alza en los precios. Aunque el sistema de transporte de Camisea ya fue reparado, la normalización de la oferta de GLP no será inmediata, y esto tiene una explicación clara en medio de la crisis de GLP en Perú.
El problema no es solo productivo, sino logístico, advierte Arturo Vásquez Cordano, Socio de GERENS Consultoría. Durante casi dos semanas, la principal fuente de GLP del país —los líquidos de gas natural de Camisea— dejó de operar. Esto obligó a utilizar inventarios y aumentar importaciones. Como resultado, las existencias se redujeron a niveles mínimos y el sistema entró en una etapa de “estrés logístico”: plantas saturadas, demoras en carga de camiones y desbalance entre oferta y demanda en distintas regiones, afectando la seguridad energética.
Crisis de GLP y problemas logísticos en Perú
Por eso, aunque el ducto ya funciona, el mercado aún necesita tiempo para recuperar inventarios y reordenar la distribución. Se espera que la normalización sea gradual y se consolide hacia mediados de abril, a medida que lleguen nuevos embarques de GLP importado y se estabilicen los flujos internos tras la crisis de GLP en Perú.
Precios del GLP y presión del contexto internacional
Esta situación también explica el aumento de precios. No se trata necesariamente de abusos, sino de un ajuste natural ante una menor oferta y mayores costos logísticos. Es un recordatorio de cómo funcionan los mercados energéticos: cuando hay escasez de combustibles, los precios reflejan esa realidad. A ello se suma un contexto internacional especialmente incierto, marcado por el conflicto armado entre Irán, Israel y Estados Unidos en Medio Oriente, una región clave para el mercado energético global. Esta tensión geopolítica mantendrá elevados los riesgos sobre la oferta internacional de hidrocarburos y presionará al alza sus precios, encareciendo los combustibles que imparta el país. Este escenario adverso seguirá influyendo sobre los precios internos del GLP en el corto plazo y en la seguridad energética.
Dependencia de Camisea y riesgos estructurales
Sin embargo, la verdadera lección es estructural. El Perú depende en más de un 70% de una sola fuente de GLP (Camisea) y cuenta con limitada capacidad de almacenamiento. Es un sistema eficiente en condiciones normales, pero vulnerable ante interrupciones, lo que agrava la crisis de GLP en Perú.
Seguridad energética: claves para evitar nuevas crisis
Para evitar que esto se repita, el país debe avanzar en tres frentes: fortalecer la infraestructura de almacenamiento estratégico a nivel regional, diversificar las fuentes de abastecimiento (incluyendo importaciones más flexibles) y modernizar la logística del sistema. La seguridad energética no solo se trata de producir más, sino de estar preparados para responder cuando algo falla.
La actual crisis pasará. Pero las decisiones que se tomen hoy definirán si el Perú aprende de ella o queda expuesto a la próxima, en un contexto donde la crisis de GLP en Perú deja lecciones urgentes.