Cuba volvió a enfrentar una jornada crítica este martes 17 de marzo tras registrarse un terremoto de magnitud 5,8 en la región oriental del país, en medio de un apagón generalizado que dejó a millones de personas sin electricidad.
El movimiento telúrico ocurrió durante la madrugada y tuvo su epicentro frente a la costa oriental, siendo percibido en provincias como Santiago de Cuba, Guantánamo y Holguín. Según reportes de organismos internacionales, el sismo tuvo una profundidad relativamente baja y fue seguido por varias réplicas de menor intensidad.
Hasta el momento, las autoridades no han informado de víctimas ni daños materiales de consideración, aunque mantienen la vigilancia ante posibles nuevos movimientos sísmicos.
El temblor se produce en un contexto particularmente complejo para la isla. Un fallo en el sistema eléctrico nacional provocó el colapso total del suministro de energía apenas horas antes, dejando a gran parte del país a oscuras y dificultando las comunicaciones y la evaluación de posibles daños.
La crisis energética, que se arrastra desde hace meses, se ha intensificado por la escasez de combustible y el deterioro de la infraestructura eléctrica. En paralelo, el país ha experimentado repetidos apagones y un aumento de la inestabilidad en su red de generación.
Además, la coincidencia de ambos eventos evidencia la vulnerabilidad de la isla ante emergencias simultáneas, en una región que históricamente presenta alta actividad sísmica debido a su cercanía con el límite entre las placas del Caribe y Norteamérica.
Este es el segundo sismo relevante en menos de dos semanas en el oriente cubano, lo que mantiene en alerta a las autoridades y a la población, ya golpeada por la prolongada crisis económica y energética.