En un escenario electoral marcado por la fragmentación y la búsqueda de visibilidad, la campaña hacia la Cámara de Diputados suma episodios que lindan con el espectáculo. Lía Valderrama, candidata por la alianza Venceremos, ha captado la atención en redes sociales y mercados locales al presentarse caracterizada como «La Chilindrina«, el recordado personaje de la serie El Chavo del 8.
A través de piezas audiovisuales, Valderrama se autodenomina la «Chilindrina política», mostrándose con las características trenzas, lentes y vestimenta del personaje mientras realiza bailes y arengas proselitistas.
Propone revisar casos de “presos políticos”
Pese al tono lúdico de su propaganda en los centros de abasto, la agenda de Valderrama se centra en la defensa de figuras políticas con sentencias o procesos vigentes. La candidata ha señalado que, de llegar al Parlamento, promoverá la revisión de los casos de personas que ella califica como «presos políticos».
Entre los nombres de figuras políticas con procesos judiciales destacan:
- Betssy Chávez (ex premier procesada por el golpe de Estado de 2022).
- Walter Aduviri (exgobernador de Puno vinculado al ‘Aymarazo’).
- Gregorio Santos (exgobernador de Cajamarca condenado por corrupción).
- Guillermo Bermejo (actual congresista bajo investigación fiscal).
Ciudadanos critican la estrategia de campaña de Lía Valderrama
El uso de disfraces y recursos de entretenimiento en las campañas peruanas no es una novedad, pero en el caso de Valderrama, la estrategia ha reavivado las críticas sobre la seriedad de las candidaturas al nuevo sistema bicameral. La postulante enfrenta cuestionamientos no solo por la naturaleza de su campaña, sino por su trayectoria pasada y la viabilidad legal de intervenir en procesos judiciales autónomos desde una curul.