En una ceremonia solemne realizada este miércoles 11 de marzo en la sede del Congreso Nacional en Valparaíso, José Antonio Kast juró como el nuevo presidente de la República de Chile para el periodo 2026-2030. El mandatario saliente, Gabriel Boric, cumplió con el protocolo republicano al entregar la banda presidencial y la piocha de O’Higgins ante la presidenta del Senado, Paulina Núñez. Con un rotundo «Sí, juro», Kast dio inicio formal a su administración, marcando el fin de cuatro años de gestión progresista y el comienzo de un ciclo político liderado por la derecha conservadora en el país austral.
El nuevo gabinete y las prioridades inmediatas
Posteriormente a la suscripción de los decretos de traspaso de poder, el nuevo jefe de Estado procedió a tomar juramento a su equipo ministerial, compuesto por 24 carteras que tendrán la tarea de ejecutar las reformas estructurales prometidas durante la campaña. Kast ha sido enfático al señalar que su gestión se establecerá bajo la modalidad de un Gobierno de emergencia, con el objetivo de abordar de manera urgente la crisis de seguridad y la situación económica. Entre sus metas principales destaca un ambicioso plan de recorte fiscal que busca reducir el gasto público en 6 000 millones de dólares en un plazo de 18 meses, además de implementar medidas drásticas para frenar la inmigración irregular.
Presencia internacional y tensiones diplomáticas
La investidura contó con la participación de diversas figuras de la política regional, entre las que destacaron los mandatarios Javier Milei de Argentina, Daniel Noboa de Ecuador y el rey Felipe VI de España. No obstante, la jornada estuvo marcada por la ausencia de última hora del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, quien canceló su asistencia por aparentes problemas de agenda, aunque versiones locales vinculan su retiro a la presencia de aliados cercanos al expresidente Jair Bolsonaro. También se hizo presente la líder opositora venezolana María Corina Machado, subrayando el alineamiento ideológico que Kast ha buscado consolidar con figuras críticas a los regímenes de izquierda en el continente.
Contexto de una transición inédita
La llegada de Kast al Palacio de La Moneda representa un hito histórico debido a su postura política y el respaldo masivo obtenido en las urnas, convirtiéndose en el presidente con mayor número de votos en la historia democrática chilena bajo la modalidad de voto obligatorio. A pesar de recibir un país con indicadores de seguridad y economía estables en comparación con el promedio regional, el discurso del mandatario se ha centrado en la necesidad de un cambio profundo para evitar el estancamiento institucional. Este nuevo periodo se inicia tras una transición caracterizada por una intensa actividad internacional del presidente electo, quien previamente visitó a referentes como Nayib Bukele para estudiar modelos penitenciarios que pretende replicar en territorio chileno.