El reciente informe regional de Pulso, basado en encuestas realizadas en cinco países latinoamericanos, ofrece una radiografía detallada sobre las prioridades de la Generación Z en el mercado laboral peruano. Según el estudio, el factor humano es determinante: el 78,1 % de los jóvenes en Perú decide permanecer en su puesto actual debido a la buena relación que mantiene con sus compañeros y líderes directos. Este dato subraya que, para este segmento etario, el entorno socioemocional prevalece sobre otros incentivos corporativos.
Estancamiento profesional: El desafío peruano
A pesar de la valoración del ambiente de trabajo, el Perú presenta cifras preocupantes en cuanto a proyecciones de carrera. Solo el 58,1 % de los jóvenes identifica oportunidades reales de crecimiento o mentoría, la marca más baja registrada en la región (que incluye a Argentina, Ecuador, Costa Rica y Honduras). Esta percepción de estancamiento es la principal causa de rotación: el 34,9 % de los encuestados citó la falta de desarrollo profesional como el motivo principal para cambiar de empleo, superando significativamente a quienes priorizan una mejora salarial (21,9 %).
Brechas entre el discurso y la práctica
El informe también detecta una crisis de confianza respecto a la cultura organizacional. En Perú, 3 de cada 10 jóvenes perciben una falta de coherencia entre los valores que la empresa comunica externamente y los que realmente se viven en el día a día. Además, la retroalimentación útil y frecuente solo alcanza al 64,5 % de los trabajadores de la Generación Z, situándose por debajo del promedio regional. Estas discrepancias dificultan que los jóvenes se sientan plenamente identificados con el propósito social o la reputación de las organizaciones para las que trabajan.
Estructuras jerárquicas y toma de decisiones
A diferencia de otros países de la región donde predomina el modelo híbrido, en Perú el 61,8 % de los jóvenes de 22 a 30 años trabaja de manera presencial. El estudio también revela una estructura más jerárquica en las empresas locales: solo el 54,5 % de los participantes siente que tiene voz en las decisiones que afectan directamente su labor. En este escenario, el liderazgo se vuelve crítico; como señala uno de los testimonios recogidos en el estudio: «Si mi líder no se interesa por mi crecimiento personal y técnico, me siento estancado y busco otras opciones».