El Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (Senamhi) ha emitido una alerta sobre el incremento significativo de las temperaturas en la franja costera desde este martes 10 hasta el martes 17 de marzo. Según el último informe, la combinación de una escasa nubosidad durante el día y el aumento de la temperatura superficial del mar generará un ambiente inusualmente cálido, afectando tanto las actividades diarias como el descanso nocturno de los ciudadanos.
Proyecciones térmicas por regiones
En Lima Metropolitana, los termómetros registrarán variaciones marcadas según la zona. Mientras que en los distritos del centro y oeste los valores oscilarán entre los 26 °C y 30 °C, en Lima Este y Lima Norte se prevén picos de hasta 32 °C. Sin embargo, el norte del país enfrentará la situación más crítica: Piura y Tumbes alcanzarán máximas de entre 32 °C y 37 °C, seguidos por Lambayeque con registros de hasta 36 °C y La Libertad con 33 °C. En las regiones de Áncash e Ica, las temperaturas podrían escalar hasta los 34 °C en las horas de mayor radiación.
Noches de bochorno y factores climáticos
El fenómeno no se limitará a las horas de sol. El Senamhi explicó que el ingreso de vientos del norte y la presencia de nubosidad nocturna impedirán que el calor se disipe rápidamente al caer la tarde, elevando las temperaturas mínimas. En Lambayeque, las noches se mantendrán entre los 21 °C y 23 °C, incrementando la sensación de bochorno y dificultando el sueño. Aunque se espera que la nubosidad retorne hacia los atardeceres, no se descartan ráfagas de viento esporádicas y lluvias intermitentes en zonas alejadas del litoral.
Recomendaciones para mitigar el impacto térmico
Ante el riesgo de deshidratación y golpes de calor, las autoridades sanitarias y meteorológicas instan a la población a adoptar medidas preventivas estrictas. Es fundamental evitar la exposición directa al sol entre las 10:00 y las 16:00 horas, utilizar protector solar de amplio espectro y vestir ropa ligera de tejidos transpirables. Asimismo, se recomienda priorizar el consumo de agua y alimentos frescos, prestando especial atención a niños, adultos mayores y mascotas, quienes presentan una mayor vulnerabilidad ante los cambios bruscos de temperatura y la falta de ventilación en los hogares.