La ausencia de un Plan Nacional de Vacunación contra el Virus del Papiloma Humano (VPH) para el año 2026 ha encendido las alertas en el sector salud. A diferencia de años anteriores, cuando este instrumento técnico era aprobado y publicado a fines de enero, el Ministerio de Salud (MINSA) aún no ha oficializado el documento que permite planificar, ejecutar y evaluar una de las principales políticas públicas de prevención del cáncer en el país.
La situación resulta especialmente sensible si se considera que, según datos oficiales, más de 1,6 millones de niñas, niños y adolescentes entre 10 y 18 años no han sido vacunados contra el VPH, lo que exige una estrategia clara para garantizar cobertura, continuidad y sostenibilidad del programa.
Advertencia desde la sociedad civil
En el marco del Día Internacional de Concientización contra el VPH, que se conmemora cada 4 de marzo, Karla Ruiz de Castilla, directora de la Asociación Esperantra Pacientes, advirtió que la falta de aprobación del plan nacional genera un vacío operativo que compromete la eficacia de la intervención sanitaria.
“En los años previos, el Plan Nacional de Vacunación contra el VPH se publicaba el 31 de enero. Hoy, esa ausencia genera preocupación porque deja al sistema sin un marco de planificación técnica”, señaló.
La especialista explicó que sin un plan vigente se debilitan aspectos clave como la programación de dosis, la asignación de recursos, la distribución logística y el seguimiento de avances, elementos fundamentales para sostener los resultados positivos alcanzados en los últimos años.
Un instrumento clave para la salud pública
La planificación explícita ha sido, según Esperantra Pacientes, un factor determinante para que el país lograra alcanzar y superar las metas nacionales de vacunación en 2024 y 2025. En ese periodo, el sistema de salud demostró que cuenta con la capacidad operativa necesaria para ejecutar campañas masivas y cerrar brechas históricas.
“La ausencia del Plan Nacional de Vacunación dificulta la priorización adecuada de la población no vacunada, pese a que en los últimos años se evidenció que el sistema puede superar las metas que se traza”, subrayó Ruiz de Castilla.
Desde una perspectiva de política pública, la falta de este documento no solo afecta la operatividad, sino también la transparencia, la rendición de cuentas y la coherencia normativa de las acciones del Estado en materia de prevención.
Brecha de vacunación pendiente
De acuerdo con información oficial del MINSA, cruzada con registros poblacionales del Registro Nacional de Identificación y Estado Civil (RENIEC), a fines de 2025 persistía una brecha de más de 1,6 millones de menores de entre 10 y 18 años sin vacunación contra el VPH.
Esta cifra evidencia la magnitud del desafío y refuerza la necesidad de contar con una planificación explícita y actualizada que permita cerrar esa brecha de manera progresiva, ordenada y eficiente.
Además, el Plan Nacional de Vacunación contra el VPH 2026 debe incorporar a los grupos poblacionales establecidos por la Ley 32501, que dispone la vacunación gratuita contra el VPH a personas que viven con VIH, tuberculosis y condiciones de inmunosupresión, ampliando así el alcance preventivo del programa.
Riesgo de retroceso en la lucha contra el cáncer
Desde Esperantra Pacientes se advirtió que la falta de un plan nacional supone un retroceso en la política pública de prevención del cáncer, particularmente del cáncer de cuello uterino, una de las principales causas de mortalidad oncológica en mujeres en el país.
La ausencia de este instrumento técnico debilita el compromiso del Estado con la meta de eliminar el cáncer de cuello uterino al 2030, en línea con la estrategia global promovida por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
“La planificación no es un trámite administrativo. Es la base para garantizar continuidad, equidad y sostenibilidad en una intervención de salud pública”, remarcó la directora de Esperantra.
Vacuna nonavalente: una oportunidad pendiente
Otro punto crítico señalado es la necesidad de que el MINSA informe con claridad sobre el cronograma de incorporación progresiva de la vacuna nonavalente contra el VPH al Esquema Nacional de Vacunación.
Este biológico, que ofrece protección ampliada frente a más tipos del virus, ya ha sido adoptado en los programas públicos de países como Estados Unidos, Canadá, Alemania, Australia y el Reino Unido, y se encuentra disponible para América Latina a través del Organización Panamericana de la Salud (OPS) desde el año pasado, mediante su Fondo Rotatorio.
Según Esperantra Pacientes, el Perú se encuentra en condiciones técnicas y operativas para convertirse en el primer país de la región en incorporar la vacuna nonavalente en su esquema público de inmunización, lo que representaría un avance significativo en la prevención del cáncer asociado al VPH.
Un llamado a la acción
La advertencia de la sociedad civil pone sobre la mesa un tema clave de la agenda sanitaria: la necesidad de anticipación, planificación y liderazgo institucional para no perder los avances logrados.
Con una brecha aún significativa de población no vacunada y con nuevas obligaciones legales y técnicas por cumplir, la aprobación del Plan Nacional de Vacunación contra el VPH 2026 aparece como una tarea urgente para garantizar continuidad, equidad y resultados sostenibles en la prevención del cáncer en el país.