Lo que comenzó como un cambio de ánimo y un dolor abdominal persistente terminó en una de las cirugías más delicadas registradas este año en el Hospital Nacional Alberto Sabogal Sologuren. Una pequeña de tan solo seis años estuvo al borde de la muerte tras ingerir accidentalmente una pila de reloj, objeto que permaneció oculto en su organismo hasta provocar una grave perforación intestinal.
El cirujano pediatra Renato Puente De la Vega informó que la menor presentaba un «síndrome doloroso abdominal no clásico», lo que dificultó el diagnóstico inicial. Sin embargo, tras estudios especializados, se detectó que la batería se había alojado en un divertículo de Meckel —una anomalía congénita en el intestino delgado—, donde los químicos del objeto iniciaron un proceso de corrosión interna.
Una batalla de tres horas en el quirófano
Ante la imposibilidad de extraer el objeto mediante una colonoscopía inicial, el equipo médico de EsSalud optó por una laparoscopía exploratoria de urgencia. Durante la intervención, que se extendió por más de tres horas y media, los especialistas confirmaron el peor escenario: la pila ya había perforado el tejido intestinal.
Para salvar la vida de la niña, los médicos realizaron una maniobra quirúrgica compleja que incluyó el retiro de 14 centímetros del intestino delgado. Posteriormente, procedieron a realizar la conexión necesaria para restablecer el tránsito intestinal de la paciente. Gracias a la rápida intervención y a una semana de cuidados intensivos, la menor logró superar la crisis con éxito.
«Se estaba apagando»: El relato de una madre
La madre de la pequeña relató con angustia cómo su hija, conocida por ser risueña y fanática de grabar videos para TikTok, comenzó a perder su alegría habitual. Según su testimonio, la niña dejó de jugar y solo quería dormir debido al malestar que no podía explicar con claridad.
«Me daba mucha preocupación verla de esa manera porque ella no era así», comentó la madre, quien hoy celebra el retorno de la sonrisa de su hija tras recibir el alta médica. Este caso ha llevado a las autoridades de salud a reiterar el llamado de alerta sobre la manipulación de objetos pequeños y baterías de litio, que pueden causar daños irreversibles o la muerte en cuestión de horas si no son detectados a tiempo.