La violencia criminal cobró una nueva víctima en el Cercado de Lima. El ciudadano Ronald Zamudio Blas, de 53 años, fue asesinado de un disparo en la cabeza tras intentar evitar que dos delincuentes le arrebataran el dinero que acababa de retirar de su AFP. El fatídico asalto ocurrió en la cuadra 28 de la avenida Morales Duárez, justo en el ingreso a la vivienda de la víctima.
Según las investigaciones preliminares de la Policía Nacional, Zamudio llegaba a su domicilio junto a su esposa cuando fueron interceptados por dos sujetos a bordo de una motocicleta. Mientras uno de los asaltantes reducía a la mujer, el otro intentó quitarle la mochila al hombre de 53 años. En un acto de desesperación, la víctima forcejeó con el criminal, quien le disparó directamente en la frente antes de huir con su cómplice.
Atención médica y denuncia de familiares
Tras el ataque, los familiares de Ronald Zamudio solicitaron ayuda desesperadamente. Fueron los bomberos quienes realizaron el traslado de emergencia hacia el Hospital Daniel Alcides Carrión; sin embargo, fuentes médicas confirmaron que el ciudadano llegó sin signos vitales debido a la gravedad de la herida.
Los parientes de la víctima expresaron su profunda indignación ante los medios de comunicación, señalando que las fuerzas del orden no brindaron un auxilio oportuno al reportarse el asalto. Una sobrina del fallecido exigió que el crimen no quede impune y que se realicen las diligencias necesarias para identificar a los responsables, quienes serían de nacionalidad extranjera según los primeros testimonios.
Investigación en curso y cámaras de seguridad
Efectivos de la Policía han iniciado la recopilación de evidencias en la escena del crimen para avanzar con la identificación de los asesinos. Los familiares esperan que las autoridades soliciten formalmente las grabaciones de las cámaras de seguridad instaladas en los alrededores de la avenida Morales Duárez, las cuales serían determinantes para identificar la placa de la motocicleta y la ruta de escape de los delincuentes.
Este asesinato ocurre en un contexto de alta sensibilidad por la seguridad ciudadana, especialmente para aquellos que realizan retiros de fondos previsionales, convirtiéndose en blancos de bandas dedicadas al «marcaje».