La infraestructura hospitalaria vuelve a colocarse en el centro del debate sobre prevención y resiliencia frente a desastres naturales. El Hospital Papa Francisco, ubicado en Manchay, alcanzó un hito clave en su proceso constructivo con el inicio de la instalación de su sistema antisísmico, una tecnología que permitirá que el establecimiento se mantenga operativo incluso ante un terremoto de gran magnitud.
La etapa contempla la colocación de 96 aisladores sísmicos, dispositivos de alta ingeniería que se instalan en la base de la estructura y actúan como amortiguadores del movimiento telúrico. Su función es reducir de manera significativa la energía del sismo antes de que esta se transmita al edificio, protegiendo no solo la infraestructura, sino también el equipamiento médico y, sobre todo, la vida de pacientes y personal de salud.
Tecnología para no detener la atención médica
La incorporación de aisladores sísmicos responde a una lógica clara: los hospitales no pueden colapsar ni paralizarse cuando más se les necesita. En un país altamente sísmico como el Perú, la continuidad operativa de los establecimientos de salud es un componente estratégico de la seguridad pública.
Gracias a este sistema, el hospital podrá seguir atendiendo emergencias médicas en los momentos más críticos, evitando escenarios en los que un desastre natural termine agravando una crisis sanitaria. Se trata de una tecnología que ya se aplica en infraestructuras clave a nivel internacional, pero que aún es poco frecuente en proyectos hospitalarios de gran escala en el país.
Una fase estructural decisiva
Actualmente, los trabajos se concentran en la preparación y verificación técnica de los pedestales donde se colocarán los aisladores, así como en su montaje y alineación especializada. Esta fase es considerada una de las más delicadas del proyecto, ya que constituye la base estructural sobre la cual se levantará toda la edificación.
Cualquier error en esta etapa podría comprometer el desempeño antisísmico del hospital, de ahí la rigurosidad técnica con la que se ejecutan los trabajos. Ingenieros y especialistas supervisan cada paso del proceso, conscientes de que se trata de una infraestructura crítica para Lima Sur.
Una inversión millonaria en salud pública
El Hospital Papa Francisco representa una inversión superior a los S/ 576 millones, una de las más altas destinadas a infraestructura hospitalaria en la capital. El proyecto contempla más de 29 mil metros cuadrados de construcción, distribuidos en cinco pisos y un sótano, lo que permitirá ampliar de manera significativa la capacidad de atención en una zona históricamente golpeada por la falta de servicios de salud especializados.
El establecimiento contará con 110 camas de hospitalización, además de centro quirúrgico, centro obstétrico, áreas de emergencia, diagnóstico por imágenes, laboratorio, farmacia y otros servicios especializados. La magnitud del proyecto busca responder a una demanda creciente en Manchay y distritos aledaños de Lima Sur.
Equipamiento moderno para Lima Sur
A la infraestructura se suma la incorporación de equipamiento médico de última generación, entre ellos tomógrafo, mamógrafo, equipos de rayos X, ecógrafo y ambulancias. Esta dotación permitirá fortalecer la capacidad de diagnóstico y atención oportuna, reduciendo la necesidad de trasladar pacientes a otros puntos de la ciudad.
Para miles de familias, el hospital representa no solo un nuevo establecimiento de salud, sino una mejora sustancial en el acceso a servicios médicos especializados, históricamente concentrados en otras zonas de Lima.
Prevención como política pública
Más allá del avance de obra, la instalación del sistema antisísmico abre una discusión mayor sobre la necesidad de incorporar estándares de infraestructura segura en todos los proyectos públicos estratégicos. La experiencia demuestra que invertir en prevención resulta menos costoso —en términos económicos y humanos— que reconstruir después de un desastre.
En ese sentido, el Hospital Papa Francisco se perfila como un referente de cómo debería pensarse la infraestructura sanitaria en un país expuesto permanentemente a eventos sísmicos.
Un hospital preparado para emergencias
Con este avance, el proyecto consolida su perfil como una infraestructura moderna, segura y resiliente, diseñada para responder cuando más se necesita. La meta no es solo inaugurar un nuevo hospital, sino garantizar que funcione incluso en los peores escenarios.
En Manchay, la salud empieza a construirse desde los cimientos.