La posibilidad de que el Gabinete Miralles no obtenga el voto de confianza en el Congreso empezó a tomar forma tras las declaraciones del congresista Ilich López, quien anunció que planteará a la bancada de Acción Popular una posición crítica frente al nuevo equipo ministerial. Para López, la reciente juramentación del gabinete liderado por Denisse Miralles evidencia “mucha improvisación” desde el arranque del gobierno de José María Balcázar.
En entrevista con Exitosa Noticias, el parlamentario sostuvo que la conformación del gabinete y los primeros gestos políticos del Ejecutivo no transmiten orden ni una hoja de ruta clara. “Han empezado con el pie izquierdo”, afirmó, dejando abierta la puerta a que el Parlamento niegue la confianza, un escenario que marcaría un punto de quiebre temprano en la relación entre el Legislativo y el Ejecutivo.
Críticas desde Acción Popular
López, actual tercer vicepresidente del Congreso, señaló que la llegada de Balcázar a la Presidencia responde a “caprichos electorales” de algunas fuerzas políticas que buscan preservar cuotas de poder de cara a los próximos comicios. En su lectura, la recomposición del Ejecutivo no obedece a una estrategia de gobernabilidad, sino a cálculos inmediatos. “Vienen las elecciones en poco tiempo y están queriendo ganar algunos votitos”, expresó.
El congresista remarcó que su postura no es aislada y que buscará “coherencia” dentro de su bancada. Acción Popular, partido históricamente dividido en coyunturas clave, vuelve así a colocarse en el centro del tablero político, con un rol que podría ser determinante en la votación de la confianza.
Responsabilidades políticas en disputa
Durante sus declaraciones, López también apuntó contra los partidos que respaldaron la investidura de Balcázar. Mencionó a Alianza para el Progreso, liderado por César Acuña, y a Podemos Perú, de José Luna Gálvez, como fuerzas que aún no asumen públicamente la responsabilidad de haber apoyado al nuevo mandatario.
“Deben asumir la responsabilidad los que han votado por el señor Balcázar”, enfatizó. Para el legislador, el silencio o la ambigüedad de estos grupos revela una estrategia de cálculo político que contrasta con la necesidad de estabilidad institucional que demanda el país.
La sombra de José Jerí
En contraste con su postura crítica frente al actual Ejecutivo, Ilich López recordó que respaldó al expresidente José Jerí, cuya salida del poder sigue generando debate en el Congreso. Según López, la transición no ha sido bien gestionada y el nuevo gabinete no ha logrado marcar distancia ni ofrecer señales claras de continuidad o cambio.
La saida de Jerí, comparada por algunos legisladores con procesos anteriores como la vacancia de Dina Boluarte, dejó un escenario político frágil que ahora enfrenta su primera gran prueba: el voto de confianza.
¿Un voto de confianza en riesgo?
El anuncio de López no implica automáticamente una negativa mayoritaria, pero sí adelanta un clima de tensión. El voto de confianza es el principal mecanismo constitucional que permite al Congreso evaluar la política general del gobierno y la idoneidad de su gabinete. Una negativa obligaría a la recomposición del Consejo de Ministros y debilitaría seriamente al Ejecutivo en sus primeras semanas.
“Voy a plantear que no se dé el voto de confianza porque considero que hay mucha improvisación desde el inicio”, insistió el congresista. Además, no descartó que, de persistir los cuestionamientos, se evalúen mecanismos más drásticos como censuras ministeriales o incluso escenarios de vacancia. “Cualquier cosa puede pasar”, advirtió.
Voces a favor de la evaluación
Desde otra orilla del Parlamento, el congresista Edgar Tello, de Podemos Perú, señaló que el voto de confianza al gabinete de Miralles será “evaluado” por su bancada. Aunque reconoció que el poder sigue concentrado en los mismos partidos, sostuvo que Balcázar “generaba un poco de tranquilidad al país”.
Para Tello, la salida de Jerí fue “una necesidad” y la llegada del nuevo presidente respondió a una demanda ciudadana. Sin embargo, admitió que el entorno presidencial podría no haber brindado la orientación adecuada en esta etapa inicial, un factor que alimenta las críticas sobre la falta de claridad del gobierno.
Un inicio bajo presión
La juramentación del Gabinete Miralles se produjo en un contexto político cargado de expectativas y desconfianzas. La madrugada del jueves 26 marcó no solo el inicio formal de una nueva etapa, sino también el arranque de una disputa parlamentaria que podría definir la viabilidad del Ejecutivo a corto plazo.
Con Acción Popular evaluando una postura de rechazo y otras bancadas aún indecisas, el voto de confianza se perfila como un termómetro clave de la gobernabilidad. La advertencia de Ilich López resume el clima que rodea al nuevo gabinete: un margen de error mínimo y una oposición dispuesta a marcar distancia desde el primer momento.